Rosa Icela afianza su nexo con los militares y ya hace planes para el 2024

La secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, ha triunfado donde Alfonso Durazo fracasó: todos los militares con peso en el Gobierno respaldan su gestión y le dan bríos a su ambición política. El jefe del espionaje, Audomaro Zapata, el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, el general Luis Crescencio Sandoval y el almirante Rafael Ojeda difieren en diversos aspectos tácticos pero todos encuentran su lugar común en la secretaria de Seguridad.

A diferencia de su antecesor, Rodríguez entiende que su rol está más en coordinar y comunicar. No hay en esta funcionaria doctrinas, planes o programa alguno para la seguridad del país. Todo está tercerizado en las Fuerzas Armadas y esa es la base de semejante entendimiento.

En las reuniones de seguridad, que tienen lugar al alba, la secretaria nunca ha contrastado con los militares: respalda sus posiciones al límite de la obsecuencia. Incluso, Olga Sánchez Cordero bromea sobre esto en privado. Un giro absoluto: de la izquierda capitalina al fervor militarista.

Con el favor de este poderoso sector, combinado con el aprecio personal de Andrés Manuel López Obrador, Rosa Icela cierra el circulo para su ambición: ser la sucesora de Claudia Sheinbaum en la CDMX.

Noches atrás, esto lo que comentó Audomaro entre algunos hombres de negocios, en una reunión mínima al sur de la CDMX. Si, el jefe de los espías, después de largo tiempo, comienza a circular ese espinel angosto pero decisivo que atraviesa la crema del poder económico.

Es una jugada no exenta de riesgos, porque en ese esquema sucesorio hay otros actores que quedan heridos de antemano si sus ambiciones no se cristalizan. A saber: Ricardo Monreal, Mario Delgado, Martí Batres, entre varios más.

Rosa Icela ya tiene su desarrollo territorial en la CDMX, el mismo que desarrolló durante el sexenio de Miguel Ángel Mancera y por el cual fue expulsada de esa administración. Tras las elecciones de medio termino, el regreso a esa arena se postula como inexorable.

LPO