La cúpula militar celebra el gesto de López Obrador, que expuso al General amigo de Peña Nieto

El ex jefe de seguridad de Pemex era una figura mal vista entre los oficiales y que solo creció gracias a su cercanía con Enrique Peña Nieto.

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El general León Trauwitz, apuntado en la mañana de hoy martes por Andrés Manuel López Obrador por supuestos nexos con el huachicoleo, era una figura poco querida entre los altos mandos militares y que incluso llegó a tener, según pudo conocer LPO, fuertes conflictos con Salvador Cienfuegos, ex titular de la Sedena, quien no aceptaba la centralidad de Trauwitz por su amistad con Enrique Peña Nieto.

En los últimos meses del calderonismo -en ese momento, siendo coronel- el Ejecutivo lo incluyó de modo sorpresivo en el listado de ascensos militares. Era un acuerdo con el entonces presidente electo Peña Nieto, que quería ese cargo para quien había sido su jefe de seguridad en la campaña presidencial del 2012.

El 20 de noviembre de 2012 se convirtió en general brigadier pese a no haber estado adscrito a la Defensa Nacional durante tres años y no haber cumplido el período mínimo de servicio de cuatro años en el grado de coronel. Beneficios que recibía gracias a la confianza total que tenía su jefe, el mandatario electo.

Logrado el ascenso tan deseado fue por todo y quiso ser jefe del Estado Mayor Presidencial. La historia cuenta que Luis Videgaray, secundado por Aurelio Nuño, lo vetaron por su estilo campechano y excesivamente festivo, poco aceptable para los tecnócratas que crecían con el PRI de nuevo en el poder. 

El cargo fue para el general Roberto Miranda (que en breve podría desembarcar como agregado militar en Madrid) y a Trauwitz se le dio como premio consuelo la seguridad de Pemex. Grave error, dicen algunos. Enorme consuelo, responden otros.

Trauwitz despidió a todo el personal a cargo de la seguridad, promocionó amigos, se enfrentó con Miguel Angel Osorio Chong y chocó contra Cienfuegos porque ese cargo de Pemex fue desde siempre una posición histórica de la Sedena. En más de una ocasión se pidió su salida pero Peña Nieto siempre lo respaldó porque decía que era «su amigo». Otro arrebato de frivolidad que a la distancia explica la debacle tricolor.

La jugada de AMLO, de exponer con nombre y apellido a Trauwitz, fue consultada con el general Crescencio Sandoval y debe leerse como un gesto del Gobierno hacia la jerarquía castrense pero también como una señal de que aquellos oficiales que sean involucrados en ilícitos serán expuestos desde el oficialismo.

Fuente: LPO

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