Regresa al escenario político Javier López Zavala, buscará gubernatura poblana

En febrero de 2017, López Zavala aseguró que su militancia en el PRI “no era vitalicia”, y reveló que el mismo Andrés Manuel López Obrador, entonces líder de Morena, lo invitó a militar en su partido.

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El chiapaneco Javier López Zavala, quien fuera candidato a la gubernatura de Puebla en 2010, tras desempeñarse como secretario de Gobernación durante el sexenio de Mario Marín Torres (2005-2011), regresó a la escena política estatal, postulándose como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), para las próximas elecciones extraordinarias a realizarse este año, tras el fallecimiento de la gobernadora, Martha Erika Alonso Hidalgo.

Una vez descartado su interés por el mandato interino, así como por la dirigencia del PRI estatal, López Zavala reveló sus intenciones de abanderar, de nueva cuenta, el partido tricolor rumbo a Casa Puebla, asegurando contar “con la estructura política suficiente” para regresarles el poder del Ejecutivo poblano, mantenido durante 77 años, a través de 15 gobernadores (desde 1933, con el Gral. José Mijares Palencia, hasta 2010), y perdido, precisamente, con él como candidato, en las elecciones del 4 de julio de aquel año.

2010; la caída del monopolio

Una vez concluido su mandato, Mario Marín Torres apostó por López Zavala, su secretario de Gobierno, como la carta fuerte para sucederlo en el cargo durante el futuro proceso electoral, a realizarse el 4 de julio de 2010. Bajo el eslogan “Puebla Avanza”, el chiapaneco puso rumbo a la continuidad marinista y del PRI en la Angelópolis; sin embargo, terminó por sucumbir ante la oleada del expriista y reconvertido blanquiazul, Rafael Moreno Valle, y su “Compromiso por Puebla”.

Aquel domingo, las elecciones a gobernador en Puebla concluyeron con un total de 2,203,868 votos registrados, de los cuales, el 50.4% pertenecieron a Moreno Valle (1,111,318 votos); por un 40.1% para López Zavala (883,285 votos); y un 5.6%, para el petista Armando Etcheverry (123,364 votos).

Así, el poderío invencible del Revolucionario Institucional se vio derrotado, por primera vez, en la historia democrática de Puebla.

2016; el segundo tropiezo

Con el objetivo de ‘emparejar’ las elecciones federales a la presidencia de México (2018), en Puebla se creó la figura de la ‘minigobernatura’, en donde el sucesor de Moreno Valle tendría un proceso por debajo de lo estipulado (6 años): un lapso de 22 meses; es decir, desde el primero de febrero de 2017, hasta el pasado 13 de diciembre de 2018.

Aún afectado por el tropiezo, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo local, donde emergió la aplanadora morenovallista, el PRI regresó a la carga con la candidatura de Blanca Alcalá, quien fuera presidenta municipal de la capital poblana durante el período 2007-2011.

Sin embargo, el ‘músculo político’ de Moreno Valle en Puebla, se impuso de nueva cuenta, a través de José Antonio Gali Fayad, exsecretario de Infraestructura durante el mandato morenovallista, y ex presidente municipal de la Angelópolis (2014-2016); este último, cargo que debió dejar a un lado para liderar el proyecto gubernamental.

El proceso electoral del 5 de junio de aquel año, terminó con una victoria panista y una nueva derrota del PRI, la segunda consecutiva.

Con un total de 1,925,001 votos, Alcalá Ruiz debió conformarse con el segundo puesto, obteniendo el 33.41% de la preferencia (643,260 votos), contra el 45.18% de preferencia por Gali Fayad (869,878 votos).

2018; la tercera no fue la vencida

Con el panorama más desolador de sus últimos tiempos electorales en el estado, el PRI debió afrontar con Enrique Doger Guerrero, el presagio convertido en realidad; un duelo entre dos únicos rivales: la fuerza morenovallista, protagonizada por Martha Erika Alonso Hidalgo, y el vendaval lopezobradorista, delegado en la figura de Luis Miguel Barbosa Huerta.

La apuesta priista por Doger Guerrero, derivó en la peor derrota del tricolor en los últimos tres procesos electorales rumbo a la gubernatura de Puebla.

De los 2,894,530 votos registrados el pasado 1 de julio, el PRI se relegó al tercer sitio en las preferencias de los poblanos, con un total de 18.36% (555,041 votos), cantidad sumamente alejada a lo obtenido por Barbosa Huerta (34.10%, con 1,031,043 votos); y la ganadora, Alonso Hidalgo (38.14%, con 1,153,079 votos).

Ante los sucesos del pasado 24 de diciembre y con el mandato de Casa Puebla nuevamente en juego, López Zavala optó por olvidarse de su reciente nombramiento como notario público en la localidad de Ocozocoautla de Espinosa, obtenido gracias al gobierno de Chiapas, estado de donde es originario, para adueñarse de los despojos de un partido cuyo poderío político, con tres derrotas consecutivas, se encuentra en el olvido de los poblanos.

Fallida incursión morenista

En febrero de 2017, López Zavala aseguró que su militancia en el PRI “no era vitalicia”, y reveló que el mismo Andrés Manuel López Obrador, entonces líder de Morena, lo invitó a militar en su partido.

Asimismo, sostuvo que las charlas con la cúpula del organismo lopezobradorista, se dieron a través de Ricardo Monreal Ávila, uno de los principales brazos derechos del actual presidente de México, y hoy convertido en líder de la bancada morenista en el Senado de la República.

Fuente: Intolerancia.com

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