Peña le exige a Meade que no cuestione su Gobierno y se dispara la tensión en la campaña

Discusiones finales antes del debate en Tijuana. La defensa de Eruviel y la furia de Dionisio Meade.

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Cuando Enrique Peña Nieto comienza a asegurar que la campaña de José Antonio Meade ha repuntado, aparece un frente interno que lo trae a maltraer: el pedido de figuras rutilantes del PRI para con Aurelio Nuño de que el candidato comience a criticar la actual administración y prometa investigar la corrupción. Giro que fue adelantado por LPO esta semana.

El presidente había iniciado la semana con cierto optimismo, pero el viernes el clima era de desolación. El tracking de mediciones del Gobierno lo volvió a registrar en su mala imagen habitual (ya se evaporo el alza lograda tras su contienda con Donald Trump), la idea de exponerlo en Instagram habría dado resultados desastrosos una vez que estos fueron procesados y, finalmente, el pedido de algunos operadores de la campaña presidencial de cortar el nexo entre Meade y Los Pinos. El “parricidio” presentado como única vía de escape del lamentable tercer lugar.

Ayer sábado hubo distintas reuniones antes del debate de hoy domingo en Tijuana y en todas el presidente reclamó que Meade no se distanciara y que, por el contrario, utilizara los logros del sexenio actual para promoverse. Hubo momentos de tensión. El padre del candidato, Dionisio Meade, ya dice abiertamente que el mandatario y sus satélites arruinaron a su hijo como proyecto presidencial.

Esta discusión es vista dentro del Partido como un proceso similar al desembarco de René Juárez: demasiado tardío. Si aún esta noche Meade cortara sus lazos con Peña Nieto, eso ya no alcanzaría a volverlo competitivo. Esta es la tesis que defiende Eurviel Avila, que había desaparecido del War Room pero volvió con ánimos renovados.

Hubo un intento el miercóles por generar una reunión de altura en la cual un grupo de poderosos empresarios le pedirían al presidente que accediera a esta maniobra electoral. Pero el encuentro no llegó a concretarse. El presidente viene de reuniones álgidas desde que censuró cualquier pacto con Ricardo Anaya. El golpe final fue la reunión entre Alejandro Ramírez y Gerardo Esquivel.

La vieja guardia tricolor entiende que distanciarse de Peña es una jugada acertada porque ya se asuma que el PRI no ganará las elecciones y que ese giro puede facilitar que votantes de Zavala y e Anaya se acerquen a Meade y que de ese modo el PRI consiga un piso de 20 puntos.

 

 

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