Segregación socioterritorial y exclusión educativa en tiempos de COVID

Al día de ayer a nivel nacional el total de casos confirmados de personas de COVID 19 según las cifras oficiales, desde el día 27 de febrero de 2020 es de 705,263 personas con un incremento diario de 4,683, ya con un total de 74,348 fallecidos, en el mes de marzo comenzó la cuarentena, actualmente se está en semáforo naranja, pero en temas educativos, para regresar presencialmente, se requiere estar en semáforo verde.

El gobierno de la república implementó, programas educativos a distancia, por medio de programas de televisión (por cierto muy limitados), por su parte las escuelas privadas han hecho lo propio con plataformas virtuales, en las que los niños y los docentes tienen interacción a distancia, pero ¿qué pasa con los estudiantes, que no logran tener acceso a computadoras y mucho menos a internet?, tampoco a televisión o la señal no es buena.

En México sigue habiendo una exclusión a raíz de la desigualdad económica y social; la educación, no logra llegar a todos los estratos sociales, por diversas causas, entre ellas las estructurales, generadas por diferentes circunstancias, que se agravarón con la pandémia.

La educación es un derecho humano de los conceptualizados como DESCA (Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales), también denominados derechos programáticos o de obligación del gobierno de proporcionarlos, además tiene otra característica, que es un derecho humano generador de otros derechos humanos de manera transversal, interdisciplinar, progresiva e interdependiente.

La educación además de ser un derecho humano programático, es el objetivo 4 de los objetivos del desarrollo sostenible; en los paises en vías de desarrollo, normalmente hay una relación estrecha entre la falta de acceso a la educación, exclusión, pobreza, discriminación, falta de servicios públicos, trabajo formal, salario remunerador, salud, nulo acceso a la justicia.

La segregación socioterritorial, es un problema que aparentemente está alejado de los temas de educación, seguridad o acceso a la justicia, pero nada más alejado de la realidad, las zonas más segregadas son aquellas que no tienen facilidad para acceder a los medios electrónicos o incluso eléctricos, tan simple como la energía eléctrica, tan básica y que debería de llegar a toda la población, pero al día de hoy, por increible que parezca en pleno siglo XXI, en el país sigue habiendo personas sin poder acceder al servicio.

Por cierto en lo que va del sexenio se eliminaron los subsidios para la gente de estratos sociales, qué, los tenían porque los necesitaban, pero bajo una lógica de que había corrupción.

Por otro lado las personas, ya de por si en una situación de vulnerabilidad, muchos se quedaron sin ingreso económico por la contingencia sanitaria y aún así no hubo apoyos en relación al pago del recibo de luz, solo a modo de reflexión, ya que lamentablemente sin energía eléctrica no hay manera de usar internet, computadoras, televisiones, para acceder a los cursos propuestos tanto por el gobierno, como por los particulares.

¿cómo solucionar esta situación de exclusión histórica?, la respuesta debe ser una propuesta compleja, no puede hacerse de manera simplista, por lo que no se pueden disociar, las diferentes dimensiones en las que se desarrollan las personas que viven en condiciones de vulnerabilidad y dar por sentado que los problemas se resuelven de manera simplista, ¿cómo lograr romper con el círculo vicioso de la exclusión, discriminación, vulneración?, las metodologías para lograr que la educación llegue a prácticamente todos, debe plantearse desde una perspectiva holística, que abarque las diferentes dimensiones.

El gobierno debe apostar por propuestas teóricas no simplistas y que segregen las problemáticas, sino definitivamente no se podrá resolver los problemas estructurales y se siguen generando desigualdades desde el propio gobierno, qué supuestamente los está resolviendo.

 

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