Alito necesita depurar en Puebla a los traidores

El PRI nacional tiene a su nuevo tlatoani en la persona de Alejandro Moreno Cárdenas, quien honestamente tiene un complicado reto para tratar de salvar la imagen del partido de cara a futuros procesos comiciales.
También hay que ser honestos, pedir licencia como gobernador de Campeche para ser el líder nacional del PRI no es de a gratis.
El famoso “Alito”, según lo conocen sus seguidores, tiene otro proyecto político en puerta que consiste en convertirse en el candidato a la presidencia de México para 2024, que por eso ocupará la dirigencia nacional como su trampolín político.
Sin embargo y durante su estancia al frente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, tiene que cumplir las expectativas de aquellos militantes que votaron por él durante esta jornada interna.
En todos los estados del país existen problemas internos en el PRI, pero en el caso particular de Puebla, las cosas son muy complicadas que urge un manotazo duro para demostrar que realmente hay condiciones de salvar al partido.
A qué me refiero.
El PRI poblano se caracteriza por tener a sus propios enemigos en casa, son esos enemigos que en los últimos años se convirtieron por ser un cáncer, situación que provoca desde 2010 a la fecha una debacle electoral del partido.
Son los famosos traidores que se mofan del partido cuando escuchan que serán expulsados de esta fuerza política.
Son los famosos traidores que se venden al mejor postor, pues su lealtad siempre estará con su bolsillo que debe caracterizarse por las grandes cantidades de recursos que reciben.
Puebla es un ejemplo concreto de que los traidores son traidores y se morirán traidores.
Enrique Doger Guerrero es uno de los traidores dentro del PRI y su traición la inició desde 2010 cuando no logró ser candidato a gobernador de Puebla.
El mismo Doger en 2018, una vez que logró ser candidato a gobernador del PRI, también se vendió al mejor postor que fue el morenovallismo y en lugar de atacar a este grupo político, sólo perjudicó la imagen del hoy gobernador Miguel Barbosa Huerta.
El líder de la CTM Leobardo Soto Martínez es otro traidor dentro del PRI; primero operó en favor del PAN bajo las sombras y luego públicamente con el bloque de Juntos Haremos Historia.
Tampoco se olviden de Javier López Zavala, ex candidato del PRI a gobernador en 2010 y quien también estuvo trabajando en favor de Juntos Haremos Historia.
Se tratan de algunos nombres, aunque la lista traidores es demasiado grande, pero lo que se dice grande.
Insisto, si Alito no quiere traidores en su proyecto político rumbo a la presidencia de México, deberá empezar a depurar al PRI de esos tumores que en los últimos años se convirtieron en un grave cáncer político.
Hasta aquí mi reporte.
Recuerden escribir a chcuholemus58@gmail.com