12 canciones indispensables para entender a David Bowie

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Mandatory Credit: Photo by Richard Young/REX/Shutterstock (100574s) David Bowie DAVID BOWIE AT THE CANNES FILM FESTIVAL - 1983

Extensa, fascinante, insondable. Así es la obra de David Bowie. Pero no solo eso: es también una amalgama de estilos y sonidos disímbolos, únicos, que representan diferentes periodos y corrientes que el músico no tuvo ningún reparo en explorar.

En una obra tan vasta, ¿cómo acercarse sin perderse en el intento? Hay ciertos discos y canciones clave. Aquí repasamos, en orden cronológico, algunos de los mejores ejemplos.

01 – “Space Oddity”

Para algunos, se trata del verdadero inicio de la trayectoria de Bowie. Una canción adelantada a su tiempo, y no solo por su temática espacial, sino por su magistral estructura y simbolismos. Las lecturas pueden ser varias y muy interesantes: desde una simple apología al viaje espacial, hasta la metáfora de otro tipo de viaje inducido por la heroína (cuenta regresiva incluida), en la que el pasajero desea perderse para siempre en las profundidades del espacio (o bien, de la mente), sin deseo alguno de regresar a la Tierra, al mundo real.

02 – “Life On Mars?”

De nuevo, Bowie viajaba lejos de nuestro planeta, a nuestro vecino más cercano, pero, una vez más, no hablaba de forma literal. En “Life On Mars” el cantante lanzaba una feroz crítica a la cultura pop y a la enajenación que deriva de ella. La delgada línea entre la realidad y la representación de ésta en la televisión, el cine y otras formas de embelesamiento. La vida vista a través de las agencias de publicidad y el guión de una película hollywoodense. En plena era digital y del culto a uno mismo, el mensaje de una canción como ésta parece más vigente que nunca.

03 – “Moonage Daydream”

Ya metido de lleno en el papel de Ziggy Stardust, Bowie ofreció un alucinante maridaje de glam, heavy metal y punk. En esta pieza, el extraterrestre se revela como el mesías de la posmodernidad, ese que es a la vez redentor, estrella del rock y libertador de la sexualidad y los nuevos valores. Pero, en realidad, la salvación de la humanidad es un mero pretexto suyo para aspirar a la fama mundial.

04 – “Rebel Rebel”

Poseedor de uno de los riffs de guitarra más infecciosos no solo de la discografía de Bowie, sino de todos los 70s, “Rebel Rebel” demuestra la facilidad con la que David componía ganchos melódicos y efectivos coros pop. Quizá el momento más luminoso de ese inquietante —y fascinante— disco conceptual que es Diamond Dogs.

06 – “Young Americans”

Durante su breve incursión en el funk y el soul, Bowie compartía su muy particular visión de Norteamérica, a través de los ritmos y géneros musicales negros, los cimientos de su música popular. En “Young Americans” lo que parece una alabanza al país del norte, es más bien una sátira del célebre Sueño Americano, del American way of life. Más de uno juzgó como falso y fingido el sonido soul de David (blue-eyed soul le decían, despectivamente) pero quizá su provocación fue más que deliberada.

05 – “Station To Station”

La pieza más larga en toda la obra de El Duque Blanco y también una de las más importantes. Con claras influencias del rock progresivo, el funk y el krautrock, “Station to Station” —la canción y el disco— fue la antesala del aclamado periodo conocido como la Trilogía de Berlín: Low, ‘Heroes’ y Lodger. De forma magistral, Bowie retrataba su transición hacia territorios sonoros inexplorados, a la vez que daba fe de sus graves problemas de adicciones.

07 – “Sound And Vision”

Quizá la pieza más accesible de de ese prodigio llamado Low, pero no por eso menos intrigante: es un retrato sonoro del ensimismamiento por el que David atravesó durante su desintoxicación y exilio en Berlín. Debajo de esa suave melodía y sedantes capas de sintetizador, se esconde un muy sutil sentimiento autodestructivo, de enclaustramiento teñido de azul, color frecuentemente vinculado a la soledad y la depresión. En los puntos mas bajos de sus vidas, los artistas pueden engendrar algunas de sus mejores creaciones.

08 – “Heroes”

Desde la ventana de su estudio en Berlín, David observó a un hombre y una mujer que se frecuentaban a escondidas, siempre separados por el infame muro de Berlín. Los dos eran protagonistas y héroes de su muy particular historia, una en la que su cotidianidad implicaba arriesgar su vida todos los días. Por amor.

Conforme transcurren los minutos, Bowie pasa de un tono casi impersonal a fraseos desgarradores, inclementes, en la que es quizá la canción más trágica de todo su catálogo. Hay que evitar a toda costa la versión editada de solo tres minutos.

09 – “Ashes To Ashes”

El Major Tom de “Space Oddity” regresaba aquí convertido en un completo “junkie”, con aún menos cordura, neuronas y aprecio por la humanidad, confirmando la temática de drogadicción que insinuaba la canción ya referida. Bowie purgaba todos sus malos hábitos y pensamientos nocivos, y los inoculaba en su personaje más lejano y obsoleto.

Con “Ashes To Ashes”, a manera de epitafio, el músico se despedía de su decadente periodo de los 70’s, casi como si dejara atrás a su “yo” antiguo y malsano, y le diera la bienvenida a unos 80’s que se vislumbraban prometedores, lejos de las drogas y los excesos. El título de la canción resulta, pues, más que apropiado.

10 – Modern Love

Incluso en sus clásicos pop más contagiosos, Bowie no desaprovechaba la ocasión para insertar interesantes comentarios sociales y reflexiones. Versos crípticos aparte, “Modern Love” debate sobre los diferentes tipos de amor, el matrimonio y la superficialidad de las instituciones religiosas modernas. Inolvidable.

11 – Thursday’s Child

Con la llegada de los 90’s, David iniciaba otra etapa en su vida, tanto personal como artística. Aquí, da un vistazo en retrospectiva, con más aprendizaje que arrepentimiento a cuestas. Una letra que transpira plenitud y madurez, producto de un artista que, para ese punto, lo había vivido todo.

12 – Little Wonder

En plena efervescencia de la escena electrónica, Bowie no puedo resistirse a jugar un poco con el techno y el drum and bass. En esta surreal pieza, el Duque proponía un sonido a la vez vanguardista y altamente melódico. Un balance perfecto.

El Pilón: “Slow Burn”

Antes de partir, Bowie publicó algunos de los mejores discos de toda su carrera: una impresionante serie compuesta por Heathen, Reality, The Next Day y Blackstar. Varias de sus canciones son brutales.

Acompañado de Pete Townshend en la guitarra, en “Slow Burn” David ofrece una inquietante advertencia sobre la era digital y sus muchos peligros: la vigilancia extrema, la pérdida de la privacidad, la deshumanización del individuo, el miedo constante. Uno de los temas más brillantes de la etapa más tardía del músico.

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