El Grupo Chiapas presiona fuerte por la salida de Olga Sánchez y quieren Gobernación para Velasco

Instalan el dato de que secretaria ya presentó la renuncia y que AMLO se la rechazó. Estrategias hacia futuro.

Los chiapanecos, como se los denomina en la cotidianidad del Palacio Nacional, son aquellas figuras originarias de dicha entidad con acceso pleno a Andrés Manuel López Obrador. Fernando Coello -un histórico amigo de AMLO-, su nieto el senador Manuel Velasco, el ex gobernador Patrocinio González Garrido y su hija Josefa González Blanco, titular de Semarnat, son las figuras centrales de dicho grupo que ahora parece embarcado en una misión primordial: eyectar lo más pronto posible a Olga Sánchez Cordero de la Secretaría de Gobernación.

A gran velocidad, han instalado en diversos escenarios de influencia que Sánchez Cordero está muy complicada por el pedido de AMLO de que el gabinete transparente su patrimonio vía Declaraciones Juradas. Algo real se esconde en esta versión: la titular de la Segob -como otros funcionarios de altos patrimonios- temen que la publicación de sus declaraciones generan posibles casos de inseguridad. Ya hay antecedentes en el equipo cercano de López Obrador. Uno de sus máximos colaboradores fue secuestrado años atrás.

En favor de Sánchez Cordero hay que decir que siempre se preocupó por la seguridad del Gabinete, incluido del propio AMLO. En más de una oportunidad, planteó -incluso de forma pública- que el mandatario debía reconsiderar su posición de desaparecer al Estado Mayor. 

Como sea, el último giro de ese relato que promueven los integrantes del “Grupo Chiapas” es que Sánchez Cordero ya presentó su renuncia y que el Presidente se la rechazó. Además del aspecto patrimonial, influiría el horario extremo dispuesto por AMLO, que fuerza a la funcionaria a madrugar para las reuniones de seguridad de las seis de la mañana en Palacio Nacional, después de jornada de atención política que se extienden hasta muy entrada la noche. 

Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación.

En los últimos días, deslizan los chiapanecos,  la jefa de Secretaría de Gobernación llegó quince minutos tarde a la reunión de seguridad y que habría sido reprendida por el tabasqueño frente al resto de los funcionarios.

Sánchez Cordero además viene herida por el proceso de Puebla tras la muerte del matrimonio Moreno Valle: en el velorio ella le dijo a Marko Cortés que el interino sería panista, posición que todavía no está definida. El argumento del núcleo presidencial es que no hay que cumplir esa promesa porque Olga, como representante del Presidente, fue abucheada en el entierro.

Los chiapanecos tienen el plan de máxima que es conseguir la Segob para Velasco con el argumento de que el senador puede asegurar cierta armonía política con el PRI y el Verde así reforzar la gobernabilidad. Promovido por Luis Videgaray al inicio de su carrera meteórica, el ex gobernador además asegura buenos nexos con el empresariado y los dueños de los medios de comunicación.

El ex gobernador además parece blindado en su entidad natal porque Rutilio Escandon, gobernador morenista, ya desliza que no tiene el menor interés en hacer averiguaciones sobre el sexenio anterior. Velasco ya está a cargo de asegurar la viabilidad del Tren Maya y negociar que no haya conflictos con comunidades del sureste pero cuando la semana pasada apareció la amenaza de los zapatistas, Sánchez Cordero se movió rápido y quien quedó como negociador con el EZLN fue Zoé Robledo.

Fuente: La Política On Line

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