Los aliados del éxito

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He hablado algo en este espacio sobre algunos factores o circunstancias que nos impiden alcanzar nuestros sueños. Ahora quiero hablar de aquellas cosas que nos impulsan hacia el cumplimiento de nuestras metas.

En primer lugar, está comprobado la forma en que nos criaron nuestros padres es un componente del éxito. Aunque conocemos historias excepcionales, en las que las personas se levantan solas y llegan a tener mucho éxito. Básicamente no tenían nada: ni familia, ni riqueza, ni posibilidades en ese momento.

Sin embargo, estas historias son eso: extraordinarias. La realidad es que la mayoría de las personas necesitamos una red de soporte, una familia, un mentor, alguien quien nos enseñe cómo andar el camino.
Por educación no me refiero tanto a la escuela o a las buenas maneras, sino a la forma en que percibimos al mundo, cómo aprendemos a relacionarnos con las personas y para aprender a priorizar qué es lo importante en nuestras vidas. Un maestro, una abuela o quien nos dirija en las etapas de crecimiento y maduración.

Esta red de soporte, la primera en nuestras vidas, nos enseña cómo conectamos con los amigos y los colegas. Que serían el segundo elemento clave. Nuestras relaciones interpersonales siempre son importantes, sobre todo porque nos reflejan. Sobre todo los amigos o los colegas. Finalmente, nos estamos acercando a otros que piensan o ven las cosas como nosotros o que comparten los mismos valores.

Con ellos, además, aprendemos algo muy importante: a romper las reglas y a conocer nuestros límites. Las travesuras, las escapadas, las confidencias y la complicidad sana son importantes para afianzar nuestra confianza y autoestima, ya que no se trata solo de confiar en otros, sino ser dignos de la confianza que otras personas depositan en nosotros. Además, como son relaciones que no son las nucleares; es decir, no son personas que necesariamente puedan o deban permanecer a nuestro lado, nos enseñan mucho sobre la pérdida, el duelo, el desapego, la interdependencia, el trabajo en equipo y la empatía.

El tercer factor importante es precisamente la seguridad. En nuestros tiempos, marcados por una excesiva ansiedad individual y colectiva, tendemos a perder la seguridad en nuestros sueños o proyectos demasiado pronto en la vida. Ya sea porque el pragmatismo del mundo nos lleva por otros caminos o por temor a fracasar. La seguridad la quiero dar a entender como este conjunto de características que le dan empuje a nuestros proyectos de vida.

Finalmente, se encuentra la constancia. Pueden llamarle fe, motivación, empuje o disciplina, la constancia es lo que nos une a largo plazo a la meta. Es lo que nos levanta cuando las cosas no se ven bien. Cuando fracasamos en el camino, cuando nos sentimos solos o decepcionados. La constancia es una actitud que se trabaja todos los días. Que se alimenta de energía y de compasión.

Como ven, los aliados no son ni el dinero, ni las conexiones; sino algo mucho más interno y próximo, aunque para algunas personas es mucho más difícil de comprender y de construir. Por esto, cada vez más se habla de regresar a lo simple, de cultivar relaciones que sean buenas y duraderas, porque no solo nos harán bien emocionalmente, sino en general.

Nos leemos pronto…

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