El modelo educativo de AMLO

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Hace dos semanas hablábamos de los grandes retos que enfrentará Andrés Manuel López Obrador a su llegada a la presidencia el 1 de diciembre, sobre todo en aquellos aspectos que hizo grandes compromisos de campaña, por ejemplo, el educativo.

Durante la campaña se escuchó a AMLO decir que, de ganar las elecciones, derogaría “la mal llamada reforma educativa,” y con ello todos los aspectos técnicos como las evaluaciones, que esta reforma más que velar por la calidad de la impartición de la educación era más bien una reforma laboral para controlar a los docentes amenazando sus lugares de trabajo.

También se comprometió a descentralizar las dependencias federales, para no concentrar el poder federal en la Ciudad de México y generar derrama económica en todas las regiones del país. Decidió que Puebla sería la sede de la Secretaría de Educación Pública.

Ambas propuestas son de suma relevancia para el proyecto de nación que empezará a construir AMLO a partir de su toma de protesta. Por lo que desde estos tiempos de transición ya comenzó a coordinar a través de quien será su próximo secretario de educación, Esteban Moctezuma Barragán, responsable de llevar a cabo estas dos acciones dentro del sexenio de López Obrador.

Por un lado, la decisión administrativa de trasladar toda la secretaría de educación pública a Puebla, con todo lo que conlleva de infraestructura y recursos humanos, miles de trabajadores que tienen su vida en la Ciudad de México tendrán que cambiar de residencia, renta o compra de inmuebles para albergar a más de 17 mil trabajadores que actualmente laboran en la SEP. Por otro lado, la derogación o modificación de la Reforma Laboral, que tanta polémica ha generado desde su instrumentación en 2013 sobre todo con la evaluación de permanencia a docentes que imparten clase desde preescolar a educación media superior.

Por lo mientras Esteban Moctezuma estará despachando a partir del primero de diciembre en Puebla, sólo la oficina del secretario se encontrará en nuestra ciudad y él mismo tuiteó “no habrá precipitación alguna para el programa de descentralización. Será ordenado, eficiente y a lo largo de todo el sexenio”.

Con los cambios que se avecinan quedan muchas interrogantes ¿Quién ganará? ¿El sindicato o la burocracia? ¿El estudiante? O lo que todos queremos que gane la educación. Lo que importa es que el único beneficiario de este proceso sea el modelo educativo, que al final de cuentas debe tomar en consideración a todos los actores.

Esperemos que haya dos momentos, el primero político administrativo que es descentralizar para concientizar a la burocracia y a los sindicatos. El segundo que debe ser definir el modelo educativo para la próxima generación de mexicanos. Ambos modelos deben incidir en las políticas de desarrollo del país en los próximos años, sobre todo en recuperar la confianza de la sociedad mexicana en la educación pública en todos sus niveles. La educación debe recuperar su rol como la parte más importante de un proyecto de nación. Así de sencillo, pero también así de complejo para que se realice en un sexenio.

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