Sangre, guerra sucia y hartazgo social, el resultado de las campañas

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Por fin se acabaron las campañas para renovar los cargos públicos y será este domingo 1 de julio cuando se conozca quienes serán los nuevos representantes populares.
Pero como es costumbre, las campañas dejaron un mal sabor de boca entre los mexicanos que siguen y seguirán sin confiar en la clase política.
Puebla no está libre del mal sabor de boca.
Puebla, por primera vez en su historia, vivió un proceso electoral sangriento que arrebató la vida de 2 aspirantes de Morena y PRI a la presidencia municipal de Santa Clara Ocoyucan y Francisco Z. Mena.
A lo anterior, hay que sumarle el asesinato de una candidata del PVEM que aspiraba a ser diputada local por el distrito de Huauchinango.
Eso no es todo, también hay candidatos de diversos partidos que en esta campaña sufrieron diversos atentados como advertencia para renunciar a sus aspiraciones.
Solo preguntaría esto: ¿Cuándo se había leído de un proceso electoral tan sangriento?
A la violencia hay que sumarle otros factores que provocan el desencanto social.
¿A qué me refiero?
La guerra sucia siempre será un ingrediente primordial en una campaña.
En lo personal, la guerra sucia que se vivió en estos dos meses de campaña, solo demuestran una cosa, el PAN y partidos políticos aliados están preocupados, temerosos y nerviosos del efecto que genera Morena en Puebla.
Ello demuestra que el enemigo a vencer siempre fue Miguel Barbosa Huerta, candidato de Morena, PT y Encuentro Social a la gubernatura, quien sufrió una embestida mediática de algunos medios de comunicación, al lincharlo y crucificarlo por el tema del 3 de 3 y otros temas que derivarían en actos de corrupción.
Lo anterior me lleva a otras preguntas.
¿Realmente lo habrán bajado de la contienda electoral?
¿No habrán victimizado de más a Barbosa Huerta con tanta guerra sucia?
Dejo en claro que no defiendo a nadie; sin embargo, el resto de candidatos se dan baños de pureza, cuando también tienen una larga cola que les pisen.
Estos escenarios permearán de dos maneras en la población durante las elecciones del domingo.
La primera, es que la violencia y guerra sucia desaliente la participación electoral.
La segunda, es que tanta violencia y guerra sucia provoque un voto de castigo en contra de quienes tienen el poder.
Lo bueno de esto, es que las campañas políticas se acabaron y el 2 de julio, los políticos volverán a ser amiguis, amiguis.
Hasta aquí mi reporte.
Recuerden escribir a chucholemus58@gmail.com
LA FRASE
“Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione”.
Bernard M. Baruch

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