Adelanto: La estrategia de los war rooms para el debate presidencial

Los asesores de los candidatos ya definieron los trazos generales de sus planes para la primera contienda.

El líder absoluto en todas las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, prefiere un debate lo más cuadrado posible, no salirse del libreto que lo trajo hasta aquí. Sabe perfectamente que todos buscarán mostrar sus contradicciones, sus flancos débiles y absolutamente todos lo criticarán principalmente a él.

Los temas que ellos imaginan que sacarán en su contra son la propuesta de amnistía -tanto para el segmento de Seguridad como para Corrupción-, la casa que compró Durazo, que aparentemente en el pasado habría pertenecido a Armando Carrillo, y por supuesto la histórica acusación de populismo y los nexos ideológicos con Venezuela.

AMLO no cree en los asesores y consultores políticos. No tuvo ningún trainning, ni reuniones para ensayar un plan. Al contrario, su idea es que mostrar esa faceta sólo refuerza la idea de una puesta en escena. “Nosotros tenemos que ir a hablar como siempre, sin planes ni ensayos. No es una obra”, repiten en Morena.

Por eso, algunas ideas generales sólo las conversa con César Yañez, su histórico colaborador. Un elemento clave que sí le repitieron en los últimos días: no hay que engancharse en ninguna polémica, porque sólo le sumará a su adversario.

En los últimos días, AMLO sólo pidió algunas fichas técnicas entre los integrantes de su eventual Gabinete, para reforzar algunos números e ideas de propuestas de cada temática.

La gente del equipo de Ricardo Anaya reconoce que este debate es quizás la última oportunidad para retomar la senda del crecimiento. Recordemos que después de las múltiples denuncias que recibió, sobre todo la de la nave industrial, el queretano se estancó en los sondeos.

La idea es empezar a ignorar lo más posible a José Antonio Meade y concentrarse en debatir todo lo posible contra AMLO. “Tenemos que recuperar al Anaya que dejó en ridículo a Beltrones o a Ochoa”, explicó un panista en referencia a las buenas actuaciones del queretano en otros debates.

Un camino que evaluaban con Jorge Castañeda, Santiago Creel y el resto del war room era contrastar los cambios constantes en las declaraciones de López Obrador, en temas tan sensibles como la Reforma Energética, la Educativa, las obras del Nuevo Aeropuerto o incluso su promesa de no usar aviones privados. “Mostrar que un día dice una cosa, otro día otra”, explicaron a este medio.

Anaya tendrá un problema en su estrategia, que buscaba instalar que la polarización ya era un hecho después de las declaraciones de Carlos Slim. En el Frente pensaban que era momento de reforzar la sensación de que empresarios y gobernadores del PRI ya empezaban a alinearse con Anaya como único postulante capaz de derrotar a AMLO.

Esa ruta sufrió un duro revés en los últimos días, primero con la incorporación de Armando Ríos Piter en el equipo de Meade, pero sobre todo con la decisión de Silvano Aureoles -un perredista con fuertes lazos hacia el tricolor- de tomar esa misma decisión.

Meade es quizás quien más difícil la tendrá, porque tiene dos objetivos al mismo tiempo. Por un lado, seguir horadando, desgastando a Anaya, que según todas las encuestas sigue por encima de él.

Pero por otro lado, está obligado a buscar un contraste con AMLO, que en rigor era el planteo inicial de Peña Nieto al elegirlo como postulante: jugar con una polarización de estabilidad vs incertidumbre, en esta pelea de sistema contra el antisistema.

Jugará fuerte con la idea de su transparencia después de haber presentado su #7de7, y goleará a Anaya con sus movimientos inmobiliarios, al tiempo que le preguntará una y otra vez a AMLO de qué ha vivido los últimos 12 años.

La idea de Margarita es hacer pie en dos grandes temas: corrupción y seguridad pública, justo los temas de este debate. En temas de seguridad pública intentará irse contra AMLO. Ahí querrá contrastar con la amnistía de López Obrador.

En temas de corrupción, buscará pegarle a Anaya y a Meade. Al segundo no por temas personales -fue secretario de Calderón-, pero sí cuestionando que sea el representante del “partido más corrupto de México”.

La asesoraron estos días su hermano Juan Ignacio Zavala, el especialista en seguridad Alejandro Hope, Fausto Vallejo, el asesor español Aleix Sanmartin y Jorge Camacho, además Consuela Zaizar -ex presidenta de Conaculta durante el sexenio de Calderón- y Fernanda Caso, su representante ante el INE.

Quienes aconsejaron al Bronco fueron Guillermo “Memo” Rentería -su histórico consultor- y Enrique Torres, su secretario de administración en la gubernatura de Nuevo León. Su plan es simple: tomar la bandera contra los partidos, y ligar a AMLO con la partidocracia.

 

 

Con info. de La Política On Line