No más armas, no más violencia en EEUU. Sí a la vida

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Después del tiroteo en la secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland Florida, donde 17 alumnos fallecieron el pasado 14 de febrero, hecho que  estremeció al mundo, los sobrevivientes organizaron la “Marcha por nuestras vidas” en la que exigían al gobierno federal de EU mayor control para el acceso a las armas.

Estados Unidos es uno de los países donde es más facil acceder a la compra de armas, incluso hay estados donde es legal portarlas en la vía pública. Todo esto fundamentado en la segunda enmienda que garantiza el derecho a los ciudadanos estadounidenses para que puedan tener armas con la finalidad de defenderse.

Una de las grandes defensoras de este derecho es la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), y que presume de influencias en Washington a través de lobbistas y legisladores a quienes han patrocinado campañas, por lo que se ha dificultado la regularización de las armas incluso en tiempos donde el gobierno federal ha estado en manos de los demócratas.

La “Marcha por nuestras vidas” convocó a más de setecientas movilizaciones en distintas ciudades de Estados Unidos e incluso en países como Alemania, Australia, Francia e Israel donde la exigencia es la misma, que se controle el uso y acceso a las armas.

Después de la tragedia, el presidente Trump consideraba que una opción sería que los profesores fueran también armados a la escuela, declaración que fue fuertemente criticada por su tendencia a provocar mayores accidentes, como pasó días después cuando un profesor en otra secundaria disparó por accidente e hirió a sus estudiantes.

Los tiroteos en Estados Unidos parecen normalizarse, tan sólo en 2018 ha ocurrido un accidente promedio por semana. Las grabaciones nos muestran la impotencia y el alcance de la tragedia como el de las Vegas, donde 58 personas perdieron la vida cuando acudían a un festival de musica.

Los poderosos mensajes de los sobrevivientes son desgarradores, sólo hace falta ver el mensaje de Emma Gonzalez https://youtu.be/dp64zQYfmiU donde por 6 minutos y 20 segundos despide a sus compañeros, el mismo tiempo que el asesino se mantuvo disparando sobre los estudiantes. O de cómo viven nuestros compatriotas en Los Ángeles a través del mensaje de la joven activista Edna Chavez que nos relata su trágica experiencia https://youtu.be/feJPzzOI8hE

¿Cómo es que un país de primer mundo, donde nuestros jóvenes compatriotas van en búsqueda del sueño americano, este sueño se ve truncado ya no sólo por las políticas de deportación del gobierno de Trump sino que también son víctimas del  alto índice de violencia que se vive en ese país?.

Ciudadanos mexicanos sufren por esto todos los días, míles de ellos asisten a escuelas, iglesias o conciertos, donde cualquier día alguien puede  ir armado con un R-15 y  disparar con balas que compró en el supermercado y un rifle que adquirió en línea. Sumado a los riesgos migratorios que Trump ha impuesto a través de la construcción de un muro que cada día es mas viable.

Nuestra tarea es alzar la voz desde aquí, desde nuestro país para demandar una vida segura a nuestros compatriotas que pierden la vida mientras tratan de vivir el sueño americano, demandar junto con ellos en las calles que es necesaria una regularización de las armas en Estados Unidos.

Este clamor social ha traspasado la frontera de la unión americana y debe ser un llamado que debe tener eco en el gobierno mexicano, pues nuestro país vive un altísimo índice de violencia, derivado también, del uso de armas adquiridas por el crimen organizado en EU. No podemos dejar pasar por desapercibido la manifestación de más de un millón de jóvenes en EU de los cuales una gran parte son de origen latino y mexicanos. La sosobra no sólo la viven los padres de hijos norteamericanos, sino también las familias de compatriotas cuyos vástagos asisten a escuelas en  ese país.

No más crímenes sobre la población civil, es el grito de los jóvenes en EU. No más víctimas de una ley que permite el uso indiscriminado de armas amparados por una enmienda constitucional, pero sobre todo por grandes intereses económicos. ¿Hasta cuándo el Estado norteamericano, seguirá siendo omiso a esta problemática?

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