La prohibición misógina en un entorno de inseguridad

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En la actualidad hay una serie de temas que son delicados tomar a la ligera, y mucho más cuando una autoridad “especializada” en seguridad lo hace.
Es bien sabido que en Puebla en los últimos dos años la inseguridad ha aumentado, o la percepción de la inseguridad lo ha hecho, en términos reales la tasa de feminicidios desde el 2013 a la fecha ha aumentado un 143%;, en el 2017 se registraron 100 feminicidios; según el excelsior en lo que va del año ya había 13 feminicidios.
En el entorno descrito en el párrafo que antecede, las personas en lo general y las mujeres en lo particular buscan sentir que hay seguridad o al menos que la autoridad está trabajando para disminuir la inseguridad, la autodefensa fue substituida por el proceso judicial, como lo señala Duque “ello es consustancial a todo el Estado que se declara democrático y social de derecho y de justicia, como el nuestro , deberían existir mayores garantías para que el órgano estatal sea más imparcial y para que actúe con mayor eficacia y con verdadera independencia de criterio al aplicar el Derecho, que junto con la equidad, substituyen la violencia como instrumento de solución de conflictos”.
Otro problema es que América Latina es la región más violenta del mundo y la más desigual, y lamentablemente México es el país más desigual de la región, por lo cual la seguridad es un problema palpable y grave, el Estado Mexicano en lo general y Puebla en lo particular no han podido dar una respuesta eficaz y eficiente al constante aumento de inseguridad y tampoco ha podido disminuir la violencia de género forjada en una cultura machista, misógina, que se disfraza de un discurso de seguridad.
La semana pasada el Secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, a raíz de los hechos suscitados en contra de una joven estudiante en entrevista señaló que el gas pimienta que se vende para defensa personalmente principalmente de mujeres estaba prohibido por el Código penal del Estado, posteriormente señaló que esto estaba establecido en el artículo 179 fracción III que a la letra dice:
Artículo 179.- Son armas e instrumentos prohibidos:

III.- Las bombas, aparatos explosivos o de gases asfixiantes o tóxicos y las demás similares;
De aquí se desprenden varias cosas, y comenzamos con el hecho que el llamado gas pimienta no es asfixiante ni toxico sino es irritante, esta hecho a base de plantas que irritan las mucosas sobre todo si se dispara en contra de los ojos, el sujeto quedará momentáneamente sin visión y con mucho ardor.
Luego entonces si a lo que se refería el señor secretario es al texto de dicha fracción que señala “y las demás similares”, hay que recordar que el artículo 14 constitucional en su párrafo tercero menciona textualmente:
“En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata”.
Por lo tanto una persona que porta gas pimienta, en realidad no está cometiendo delito alguno, pero suponiendo que algún elemento de la policía quisiera detenerla por usarla como defensa personal o legítima defensa en contra de un agresor, pues nos encontraríamos en otro supuesto hipotético, se estaría en lo que dispone el artículo 26 del propio código penal que señala:
“IV.- Obrar el autor en defensa de su persona, de su honor o de sus bienes, o de la persona, honor o bienes de otro, repeliendo una agresión actual, violenta, sin derecho y de la cual resulte un peligro inminente..”
Es inconcebible que una autoridad en seguridad de un Estado en el que la violencia en general ha aumentado de manera exponencial en lo general y en contra de las mujeres en lo particular haga un señalamiento de esta naturaleza.
Posteriormente se emitió el boletín No 2326 de la propia Secretaría en el cual vuelve a reiterar el tema de portación de instrumento prohibido, que como ya se argumentó no está señalado en el código y en ese boletín “fundamentan” su dicho en el artículo 179 fracción III que ya se analizó y que no señala textualmente al gas pimienta, mismo que no es toxico ni asfixiante sino irritante.
Y a este momento ya otras autoridades salen a su defensa señalando que se va a reformar el código, cuando ya vimos que hay una laguna en él porque que no hay un señalamiento expreso de líquidos irritantes.
No se puede criminalizar a las mujeres en un entidad federativa y en un país que las autoridades no pueden detener la violencia en contra de las mujeres, si bien es cierto, se requiere fortalecer la prevención del delito, esto se debe hacer a partir de la perspectiva de género y la protección de los derechos humanos, nunca criminalizando y más cuando se refiere directamente a las mujeres lo que también violenta el último párrafo del artículo 1º de la Constitución Política, el derecho a que la seguridad y al acceso a la justicia también son derecho humano que no cumplen las autoridades .
En los últimos años el discurso de muchas autoridades en seguridad pública es “que se cumpla la ley”, el problema es cuando se criminaliza a grupos en situación de vulnerabilidad en este caso a las mujeres y más aún cuando en realidad el mencionado artículo jamás señala el líquido irritante conocido como gas pimienta.
Considere usted¡

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