Del temblor al olvido

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Mal nos la pasamos el pasado viernes 16 de febrero durante el temblor que volvió a sacudir la tierra y por supuesto, de paso nos sacudió a todos en nuestra querida Puebla, que para bien o para mal. (mas lo primero por supuesto) no sólo nos sacó la casta como siempre lo hace cualquier problema, sino que además se demostró una muy mejorada cultura de Prevención, en el tema de Protección Civil además de una civilidad y calma que hizo, que al menos en nuestra entidad no sufriéramos perdidas que lamentar.

Y es que habría que verlo como fue para creerlo, la gente respondió a las alertas tempranas para quien las tiene en sus dispositivos electrónicos o en los modos públicos, como en el caso de un servidor, de inmediato siguieron lo mejor que se pudo los protocolos y eso, verdaderamente hizo que la ciudadanía tuviera una respuesta aceptable.

Los cuerpos de seguridad hicieron lo suyo, apoyando a quienes lo necesitaban, y según me informan algunos amigos, no hubo un aumento innecesario de llamadas de pánico.

En lo que se refiere a los cuerpos de Protección Civil, tanto del estado como municipales, la respuesta fue la adecuada y en lo que me toco personalmente vivir, pude percatarme, que al menos en los grandes conglomerados comerciales, verdaderamente se han preocupado por implantar y aplicar sus protocolos, de emergencia, seguirlos, practicarlos y supervisarlos.

Resulta que en el fenómeno de la naturaleza que nos impactó ese viernes, estaba mi esposa en Galerías Serdán, pues habían llevado al cine a mis hijos y a un par de amiguitos a las unidades de entretenimiento para niños que ahí tienen.

De inmediato trate en cuanto ceso el temblor, de comunicarme con ellos, sabiendo que usualmente no funciona el teléfono celular, pero que caray había que intentarlo, así que dale y dale y nada.

Sin embargo, y más pronto que la comunicación telefónica, lo que aparentemente se perdió poco o muy poco fue la comunicación por mensajes y mandábamos y recibíamos tratando de saber las novedades.

El caso, es que de repente entro a mi celular, una llamada de mi esposa, que estaba totalmente desesperada, pues en el ínter del temblor y como estaban en dos unidades diferentes mis hijos y un amiguito, pudo recuperar a dos de ellos, pero de recuperar a la más pequeña, nada, pues se dio cuenta que no estaba en donde la había dejado, me traslade de inmediato, empezamos a trazar un plan de respuesta, de inmediato me comunique con un amigo y alumno de nuestra Maestría, que a la vez trabajaba como Jefe Prevención y Protección Civil en Galerías Serdán, Raúl Guerrero Solís que aunque ya lo habían promovido a una mayor responsabilidad a Peri sur en la Ciudad de México, de inmediato también trato de ayudar pues eran empresas las dos del mismo grupo.

Afortunadamente un conocido estaba cerca y apoyo en la búsqueda y custodia de los dos que no se habían perdido, sin embargo ella andaba como loca corriendo de arriba abajo buscando a la niña, que caray no era para menos, desde un principio hubo personal de apoyo y seguridad del Centro Comercial en cuanto se dio cuenta de la situación e iniciaron un protocolo de rastreo, búsqueda, localización y recuperación denominado, “Código Adam” y esto, al mismo tiempo que llego un apoyo psicológico y una TUM dependiente de la unidad comercial, pues mi mujer como ya lo había mencionado estaba totalmente espantada casi en shock por la pérdida de la niña.

Total, el asunto, es que al llegar un servidor ya la habían recuperado, la niña nunca estuvo realmente perdida, sino que, siguiendo los protocolos practicados por el personal de la unidad comercial, había desalojado a los pequeños por diversos rumbos o rutas de desalojo y estaban totalmente a salvo, para ese momento ya habían despejado a la zona comercial.

Atención psicológica, médica y de seguridad, todos los servicios independientes de sus obligaciones que nunca cesaron con todo el centro comercial, habían prestado la atención adecuada como en los países de Primer Mundo.

Sin embargo, la cosa no para ahí, ya que, en el camino al lugar para ayudar a la búsqueda de mi hija, me puede percatar que en todas partes se estaban o habían aplicado protocolos de seguridad, que las unidades de auxilio estaban haciendo lo suyo y que la ciudadanía en lo general no había caído en pánico, sino en una acción reactiva y proactiva habían enfrentado el fenómeno.

Lo que me llevo a pensar, en el por qué contra y con problemas devastadores como lo son los ocasionados por la fuerza de la naturaleza, podemos manejar situaciones, resolver adecuadamente y comportarnos de acuerdo a las necesidades para resolver lo que se requiere.

Entonces porque no hacerlo de igual manera, para solucionar la seguridad pública, no lo sé, tal vez debamos de reflexionar el asunto y analizar que, ¡si podemos hacerlo¡, que no es posible que pocos pongan contra la pared a muchos, que si los pillos como los anteriores jefes del área de seguridad en el municipio y ahora supuestos expertos en seguridad, (al menos así se venden) nos dañaron y se esconden en empresas como las ya señaladas en la prensa como Tecno pro y otras más vendiendo una expertos que nunca han tenido pero que dañaron a nuestra comunidad.

Por lo pronto y ante la situación pasada, gracias Galerías Serdán, Gracias autoridades estatales y municipales de Puebla por su respuesta, y gracias a la ciudadanía en lo general por demostrar la capacidad de enfrentamiento y solución a los problemas de los poblanos…en fin gracias México.

¿o no?

Juzgue usted.

albertohidalgo@hotmail.com

 

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