Los ultras explotaron contra el nuevo Trump pro-migrante

Tras la noticia de que apoyaría legislación pro migrante finalmente ocurrió lo impensable: Trump perdió a sus fans más leales.

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No es cosa fácil pertenecer al culto de Donald Trump. Como en otros movimientos similares, los seguidores viven en una reescritura permanente de la realidad en la que tienen que justificar las erráticas y con frecuencia inexplicables decisiones del líder para mantener la fe en el culto. Basta darse una vuelta por los foros donde los leales ultratrumpistas se reúnen, como la subreddit The_Donald en Reddit.com, para apreciar la gimnasia mental que seguir a Trump demanda. “Es ajedrez 5D del dios emperador”, suele ser la respuesta estándar para explicar alguna decisión cuestionable, o de plano absurda, del presidente.

Por ejemplo, cuando el “dios emperador” –como bautizaron a Trump en la red social, ocupando un espacio entre la broma y la veneración– accedió a extender el techo de la deuda durante sólo tres meses, argumentaron que se trataba de una genial maniobra del presidente para presionar a Paul Ryan y Mitch McConnell y en el futuro cobrar el favor a los demócratas. Por supuesto la lectura general en el mundo exterior fue que Trump, el genial negociador, había cedido ante la presión de sus contrincantes políticos.

 En la célebre llamada con Peña Nieto, el flamante presidente norteamericano reconoció que todo ese asunto del muro no es más que burda demagogia que sólo le interesa a sus seguidores. “Dijo eso sólo para manipular a Peña Nieto”, fue la respuesta de sus seguidores en internet.

El célebre ajedrez multidimensional también fue el argumento que usaron para justificar la vergonzante transcripción de la llamada telefónica entre Trump y Enrique Peña Nieto. En ella, el flamante presidente norteamericano reconoce ante un líder extranjero que todo ese asunto del muro no es más que burda demagogia que sólo le interesa a sus seguidores. “Dijo eso sólo para manipular a Peña Nieto”, fue la respuesta de sus seguidores en internet.

Ayer, sin embargo, la historia fue otra. Por la noche Nancy Pelosi y Chuck Schumer, líderes demócratas en el Congreso, anunciaron que, durante una amigable cena en la Casa Blanca, habían alcanzado un acuerdo con Trump: el presidente apoyaría crear legislación para proteger a los dreamers de ser deportados cuando el programa DACA llegue a su fin en seis meses. Programa que, por cierto, el propio Trump terminó, poniendo en riesgo a 800 mil jóvenes indocumentados.

Por si fuera poco Trump no condicionó su apoyo a cambio de fondos para construir el infame muro fronterizo, como muchos creían que haría. Les entregó una victoria legislativa a los demócratas en charola de plata a cambio de nada. De nuevo.

Por primera vez desde que asumió la presidencia los adoradores de Trump cuestionaron la postura del amado líder. El usuario de Reddit DineLointHarpie señaló –correctamente– que cada vez que un presidente de Estados Unidos ha hablado de amnistía para los indocumentados, ha agregado el término “seguridad fronteriza” para calmar a los anti migrantes, “y siempre ha sido un fraude”, agregó. “La charla de seguridad fronteriza no es nada más que una manera de hacer la amnistía más digerible”, dijo.

La reacción de sus seguidores fue tan violenta que minutos después del anuncio Trump ya sonaba arrepentido

“Si Trump se hace un cuck con esta mierda, dejo la política para siempre”, dijo BoardwalkBob, utilizando un término favorito entre los trumpistas; un cuck es un ave que cuida a la cría de otro pájaro macho, y en el mundo Trump es el peor insulto que se le puede hacer a alguien.

“Que se lleven a Estados Unidos al suelo. Me va a importar un carajo”, agregó indignado BoardwalkBob.

El usuario the_colonialist, por su parte, advirtió que si la alianza pro-dreamer entre Trump y los demócratas resulta ser cierta, abandonaría al presidente: “Es el asunto más importante de la agenda. Es por esto que fue electo. No puedo creer que nos traicione así”.

La reacción fue tan violenta que minutos después del anuncio el presidente ya sonaba arrepentido. La secretaria de prensa de la Casa Blanca rápidamente salió a asegurar desde su cuenta de Twitter que, aunque sí se había discutido el tema de DACA durante la cena, ningún acuerdo se había alcanzado.

Por la mañana el presidente redobló los esfuerzos por calmar a su base y recuperar la confianza:

“No se hizo ningún trato sobre DACA. Seguridad fronteriza masiva tendría que ser acordada a cambio de consentimiento. Estaría sujeto a voto [del Congreso]”.

“El MURO, que ya está en construcción en la forma de nuevas renovaciones a viejas y existentes cercas y muro, continuará siendo construido”.

A diferencia de los violentos tuits que ha lanzado en el pasado, el Trump de hoy sonaba más a exnovio compungido que a aguerrido antisistema.

Lo que siguió después no mejoró las cosas. Trump de plano intentó justificar la infidelidad, cuestionando a sus seguidores la necesidad de expulsar a jóvenes buenos, educados y con logros que tienen trabajos y dan servicio en el ejército: “¿Realmente alguien quiere expulsarlos? ¡En serio!”, demandó Trump saber.

Los tuiteros de ambos bandos amablemente le recordaron al presidente que sí, en verdad alguien quiere expulsarlos: millones de sus seguidores más reaccionarios, para ser precisos.

“Han estado en nuestro país por muchos años y no fue culpa de ellos – los trajeron sus padres a temprana edad. Además GRAN seguridad fronteriza”, se defendió Trump. Para este punto el presidente ya parecía vendedor de autos usados.

A mediodía, cuando estaba por partir con rumbo a Florida donde visitaría las zonas afectadas por el huracán Irma, el presidente Trump lanzó otro mensaje a sus furiosos seguidores: “Estamos trabajando en un plan para DACA, la gente quiere que resuelva eso”, dijo.

Sin embargo, al igual que en las grandes historias, la traición más dolorosa vino a manos del más cercano aliado. El portal ultranacionalista Breitbart, encabezado por el ex estratega presidencial y CEO de la campaña de Trump Steve Bannon, quien apenas el domingo pasado aseguró que sería el wingman del presidente desde afuera de la Casa Blanca, tapizó la página principal de su sitio con gigantescas letras mayúsculas: AMNESTY DON.

El shock fue tal que el nuevo apodo del presidente se convirtió en trending topic en Twitter como una de las frases más usadas en la red social.

A mediodía, cuando estaba por partir con rumbo a Florida donde visitaría las zonas afectadas por el huracán Irma, el presidente Trump lanzó otro mensaje a sus furiosos seguidores: “Estamos trabajando en un plan para DACA, la gente quiere que resuelva eso”, dijo.

“El muro vendrá después. Estamos renovando grandes secciones del muro, secciones masivas, estamos haciendo muchas renovaciones. Estamos construyendo cuatro diferentes tipos de muro para ver cuál escogemos y el muro se va a construir y habrá fondos un poco después”, insistió Trump, como quien presume que las llantas de atrás apenas tienen media vida y que todos los servicios a la mini-van se los hicieron en la agencia. Está por verse si sus otrora incondicionales seguidores están dispuestos a comprar otro coche usado.

 

Vía LPO

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