La lucha de la Independencia es una lucha vigente para la mujer

0
71

La lucha de Independencia fue el resultado de la búsqueda de autonomía y auto regulación de nuestro territorio. Creció con el ideal de mayor libertad, de mejores condiciones de vida, de la igualdad de oportunidades para un sector oprimido de la sociedad. En ese momento, no se vislumbraba una solución diplomática o administrativa para terminar con la desigualdad, pues ya se habían agotado los canales regulares. Solamente quedaba hacerse a las armas y tomar los derechos que habían sido negados.

 

Algunos podrán pensar que nuestra historia no es tan original y que siempre fue la respuesta o la consecuencia a lo que sucedía en otros países. Esto puede ser cierto, en cuanto a que había un contexto político internacional que empujó hacia ese siglo de reconfiguración política mundial. Sin embargo, lo importante es que 207 años después, la necesidad de retomar el control de nuestro destino como país, como colectivo, sigue siendo vigente. Para algunos sectores de la sociedad, la Independencia de México sigue siendo una batalla de todos los días.

 

Por ejemplo, evidentemente en 1810 la mujer estaba relegada de la esfera pública. Con las contadas excepciones históricas (que continúan observándose con sorpresa por su “unicidad”), era impensable suponer que las mujeres quisieran otro papel más que el de acompañar a los hombres en las decisiones que se tomaban sobre el destino político y social del país: el papel de la consorte cómplice. “La esposa de”, como se refieren a Leona Vicario y a Josefa Ortiz “de” Domínguez. Fuera de un puñado de mujeres, poco se reconocen sus opiniones políticas o sus inclinaciones ideológicas en ese tiempo.

 

A 207 años de distancia, cuánto han cambiado las cosas y cuánto permanecen igual. Evidentemente las cosas también tenían que cambiar para las mujeres; y sus roles se volvieron más sofisticados y protagónicos. Está de más enumerar la cadena de derechos y libertades que se pelearon durante la mayor parte del Siglo XX. El voto, el trabajo, los derechos reproductivos y hasta la patria potestad de los hijos. ¿En verdad creemos que esos derechos no se plantearon un siglo antes, durante tertulias, reuniones y negociaciones? Claro, al menos por la mente de las mujeres de la época.

 

Una visión muy simple de estos más de 200 años podría arrojar un resultado equivocado sobre lo que “hemos ganado”. Sí, se han reconocido y garantizado derechos para las mujeres; pero también la brecha entre los privilegios de género se ha hecho más visible y profunda. Ahora podemos trabajar prácticamente en lo que queramos –es cierto-, pero no ganamos lo mismo que los varones y tampoco podemos aspirar a llegar tan alto. Se continúa presionando a la mujer para cumplir el rol de madre, ama de casa y esposa mientras trabaja, lo que nos hace dejar pasar oportunidades y ambiciones: a los hombres, jamás se les presentaría este escenario. Somos el 38% de la Población Económicamente Activa (PEA), pero el 51.2% de la población nacional. Sin independencia económica, pocas posibilidades tenemos de equidad.

 

Seguimos siendo señaladas por cómo vestimos, culpadas por “provocar” en la calle a desconocidos para que nos chiflen, nos acosen, nos toquen, o peor. Incluso, todavía hay quien afirma que “perdemos libertades”, una vez que tenemos hijos.

 

¿Realmente la lucha de Independencia terminó para nosotras? Considero que es una lucha vigente, viva, alimentada por la voluntad de mujeres y de hombres en búsqueda de la verdadera libertad de todos los mexicanos.

 

Sígueme en redes, por Facebook como @MarielaSolisR y en Twitter como @mariela_soro.

 

 

DEJA UNA RESPUESTA