“Castañus” el programa que espía a los poblanos

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En el 2011 fue cuando pise por primera vez La Casa del Cerro.

Ahí el entonces Don me presentó a un personaje de  mirada maquiavélica, bajo de estatura, rostro cacarizo, antisocial, frívolo y hostil.

Adivinaron; se trataba del “Castaño”

Un apretón de manos fue suficiente para medirnos.

-Cho gusto, Tonny. –dijo-

-El cho gusto es mío –respondí-

Como suele pasar cuando conocemos a alguien intercambiamos nuestros números.

A partir de ese día comencé a recibir en mi celular una serie de mensajes de texto inusuales: que la pasta estaba incompleta, que pronto dormiría con los peces y hasta algunos pack de las políticas poblanas más sexosas. Siempre, con un vínculo para dar clic.

Por supuesto que nunca caí en la tentación y es que hace algunos ayeres mi iphone se había infestado de un virus por ver pornografía tailandesa.

Pero los mensajes no cesaban. La maldita compañía de Slim y su publicidad intrusiva –pensé-

Poco a poco los mensajes se volvieron más personales.

Me llegaban invitaciones de los casinos y de los burdeles.

“Querido Tonny si le das click a esta imagen recibe un table gratis”

“Tonny te has ganado un viaje a las Bahamas, el perico es gratis”

Pero nunca caí en la trampa, ni en la tentación y es que un tipo como yo sabe controlar sus demonios.

Si hubiera dado clic a los mensajes mi iphone hubiera quedado contagiado por un sofisticado software llamado “Castañus” y ‘alguien más’ hubiera tenido acceso total a mis mensajes, llamadas, correos, contactos, calendario, y hasta a activar el micrófono y la cámara para escucharme y verme todo el tiempo.

¿Qué hubieran conocido?

-Que me drogo al menos 6 veces por semana, que me ando tirando varias políticas de la sociedad poblana, que “el gober precioso” me manda mis botellitas de coñac cada 10 días, que he follado con las sobrinas del tío poncho, que en mi acuario personal tengo durmiendo a más de tres, que he sobornado a políticos de derecha e izquierda.

Nada que no se pueda sospechar de un mafioso como yo.

Pero…

¿Quién era ese alguien que quería saber de mí?

La respuesta no fue difícil de encontrar.

Una prostituta metida a escritora y periodista me lo confió una ocasión

-“El Castaño espía a los poblanos, el Don le compró un equipo sofisticado en Israel y ha sido capacitado por miembros del CISEN, ten cuidado, te quiere chingar”

-¿Y por qué me quiere chingar? –le pregunté-

-Obvio, eres bueno para tres cosas que él jamás podrá: Las putas, la plata y el plomo.

Me ruboricé y la follé como lo mandan los machos alfa.

Hasta hace unos meses “El Castaño” seguía insistiendo en intervenir mi línea.

Decidí jugar con él y darle gusto.

Le di clic a un mensaje que decía: “Lozasno traiciona a Tony Gallo, aquí imágenes con el PG”

A partir de ese día jugué con la mente del Castaño.

Todo lo que hacía lo ventilaba en un pasquín llamado 24 Notas.

Los encabezados eran de risa.

“Tonny Soprano la tiene grande”

“Soprano y las sobrinas del tío Poncho gastan dinero a manos llenas en Cancún”

“Política Poblana engaña a su marido con mafioso”

“Novia de periodista le regala un kilo de coca a T.Soprano”

“Soprano no usa calzones”

“Barbies del PRI juegan al elefantito con Capo avecindado en Puebla”

Mi fama creció como la espuma. Y en una fiesta una bella dama de color mulato me dijo mientras acariciaba mi pecho: Don Tonny usted está tremendo.

La mujer era amante de un líder obrero.

Discretamente le agarré las nalgas y ella se dejó querer…

 

 

Mi cuenta en tuiter: @soprano_tonny
Periodismo ficción

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