¿Segunda vuelta y exámenes de personalidad a los candidatos?

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A propósito de las elecciones de la semana pasada hay que hacer una seria reflexión.

Todos sabemos que en México, y en todo el mundo, la lucha por el poder lleva al fraude, al engaño y a la desobediencia de normas.

Sobre este asunto hay muchos estudios diagnósticos que muestran la habilidad de los partidos políticos para ganar una elección por la buena o por la mala: La cancelación de votos por tache en boletas vacías, la suma de conteos equivocados intencionalmente, la compra de votos sencilla probada con foto de celular, la compra de votos con transportistas expresos, el voto a granel, y las que no imaginamos pero se dan.

También hay estudios que muestran fraudes estatales e institucionales como el de Coahuila 17 y EDOMEX 17, en donde el Estado financia a diputados de un partido en todo el país para intervenir en las elecciones de esas Entidades y ganar a toda costa el bastión, en el segundo caso, y perpetuar el poder familiar en el primero.

En elecciones donde participan más de dos partidos o alianzas solo para ganar por ganar, no alianzas para lograr un México mejor, se obtienen empates virtuales y puntuaciones pulverizadas cuyos conteos dan pie a mecanismos fraudulentos.

Todos están pensando en cómo corregir lo mal hecho, cómo lograr que las autoridades reconozcan que se procedió en forma corrupta, como obligar, abandonando el conteo final, a las autoridades electorales y a la Fiscalía Especializada para la Atención  de Delitos Electorales (FEPADE) a una nueva elección, pero no se piensa en un cambio que corrija a fondo los comicios electorales multipartidistas, los empates virtuales y finalmente la elección de personajes sin la autoridad política, pero sobre todo moral.

Un cambio en la norma que valdría la pena reflexionar es que además de cumplir plenamente con las tres declaraciones, la patrimonial, la de intereses y la fiscal (Ley 3 de 3),  se obligara a los candidatos a presentar exámenes psicológicos, psicométricos y de personalidad, para evitar que cualquier persona, como las que conocemos actualmente, sin la idoneidad requerida, lleguen a ser nuestros representantes.

Otra cuestión que habría que pensar seriamente es la segunda vuelta o balotaje[i] en votaciones estatales y federales para asegurar que quien triunfe, además de haber pasado las pruebas planteadas arriba, sea entre los mejores, el más votado. Es cuestión de querer mejorar, ya lo hacen en Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y otros más.

Sin duda alguna en lo que hay que pensar es en cambios que permitan tener gobernantes dignos, preparados, legítimos y que quieran hacer el bien a sus coterráneos sin que medien intereses personales.

¿Usted qué opina estimado lector?

[i] El vocablo «balotaje» proviene del francés ballotage,[][] este a su vez del verbo ballotter, que significa votar con bolillas.

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