Mi encuentro con unas barbies del partidazo

“Se Deben Cometer Los Pecados Más Atroces Por Que Dios Sentirá Un Mayor Agrado Al Perdonar A Los Grandes Pecadores”, así lo había sentenciado hace algunos ayeres el monje loco y ruso Rasputín; y yo lo seguía al pie de la letra, porque vale más ser perdonado que ser un bastardo mojigato.

Estas lecciones también se las estaba trasmitiendo de manera puntual a un par de muñecas que eran conocidas en el bajo mundo como las barbies del partidazo.

Soy un caballero y no daré nombres, pero si algunas pistas para saciarles el morbo.

La primera no tiene estudios profesionales pero posee un cuerpo que la llevará al Congreso en el 2018.

La segunda es una congresista que se ha dejado administrar por un empleado del Tamagochi.

Pues bien, estas dos mujeres han empezado a construir su futuro político bajo la supervisión del mejor conseglieri que pudiera haber encontrado, el mismísimo –Tonny Soprano- su servidor.

Esta ocasión quedamos de vernos en un lugar alejado de las miradas indiscretas, no restaurantes, no hoteles, no oficinas, ni lugar público alguno, así que optamos por vernos de manera cauta en un motel, les sugerí el auto hotel mediterráneo, tiene jacuzzi, un sugestivo diván para relajar el cuerpo y además  es 2×1 en bebidas nacionales, vaya oferta.

Me hospedé de manera muy temprana en la habitación número 69, la primera Barbie  llegó minutos después, venía con unos jeans a la cadera que invitaban a dar culto al Dios Onan- aquel que prefería masturbarse que copular- una blusa ajustada que dejaba entrever sus pequeños pero firmes pechos.

Era una mujer de las que se llaman “open brain” y no tenía limites sexuales, lo confieso a veces me sorprendía, era adicta a los tríos, pero no crean ustedes que a los panchos o a los tecolines, era Adicta a los tríos entre  la otra barbie, ella y yo.

La congresista llegó disfrazada de  diablita, yo la esperaba ya con el disfraz de Adán, -con una maldita hoja de aguacate- el diván fue testigo de cómo escribimos nuestro propio kamasutra y de cómo conspiraríamos para que ambas siguieran pegadas a la ubre del erario.

Las alianzas y las complicidades eran la lección que aprendían mejor, entendieron  que para tener vida después de la muerte tendrían que tender puentes  hasta con el diablo, entendieron que en política  el poder y el dinero no lo son todo, son lo único.

Volvimos a reinventar nuestro kamasutra, la primera  es una verdadera diosa latina, sin duda que será diputada, pues además de inteligente tiene un cuerpo que sabe manejar con precisión y enloquece a cualquiera,  su posición en el partidazo la pone en el camino adecuado.

Los besos no bajaban de tono, el polvo blanco estaba en el aire y nuestras narices jugaban a aspirarlo, todo era risa y diversión hasta que el mocito del motel empezó a joder con que era hora de irnos, que ya habían pasado las tres horas del contrato.

Nos vestimos, nos dimos un abrazo y me despidieron con un: Cho gusto señor licenciado.

Volteé ofuscado y les respondí: Ora ya.

 

 

 

Mi cuenta en tuiter: @soprano_tonny