#Huachicol “Justo cuando pensé que estaba fuera… me jalan de nuevo”

“El Castaño” es  uno de esos tipos duros de verdad que no se preocupan por las consecuencias. Su familia tiene dinero y poder político, y debe de pensar que puede hacer lo que le dé la gana. Y es uno de esos tipos que disfrutan provocando problemas. Si tienes intención de meterte en eso tendrás que actuar con mucha seriedad”

Le dije al “Don” mientras yo jugueteaba con un Lancero de Cohiba

Los recientes sucesos con los huachicoleros  tenían al Don (Tony Gallo) ligeramente molesto y preocupado.

A punto de llegar a los primeros 100 días su régimen se colapsaba entre la gasolina robada y la sangre de gente inocente.

-¿Tienes pruebas de lo que dices?

-Bueno… Tanto como pruebas no. Pero serán fácil de obtener.

-Tonny, no me gusta la violencia innecesaria. Soy un hombre de negocios; la sangre resulta muy costosa, haz lo que tengas que hacer, eso sí, que parezca un accidente. Recuerda que no quiero matar a todo el mundo… solo a mis enemigos”.

Tomé la maleta que me dio y decidí investigar.

Fui a recorrer el maldito triangulo rojo.

Pude ver niños que avisaban de mi presencia.

Vi a  “supuestos” policías informar de mi llegada.

Entré a un bar.

Bebí una cerveza y una mujer con un culo gordo se me acercó.

-¿Qué andas buscando papí?

La tome por sus obesas caderas y le dije.

-¿Tengo cara de qué buscó algo? Tráeme un trago y lárgate de aquí…

La mujer se fue des-pa-ci-to.

Vi que realizó llamadas y envió mensajes.

Me trajo mi cerveza y se retiró sospechosamente.

En la mesa de junto pude descubrir un espía chino, de esos que utilizaba Facundo Espinas como dedos cuando fue el “guardián” en el sexenio pasado.

Fui al baño y por unos cuantos pesos la mesera se ofreció a realizarme un asqueroso Cullininguis.

Sin que se diera cuenta le quité el celular.

Le di 500 pesos de propina y un par de tachas para que se viajara un rato.

Revisé el aparato y descubrí los mensajes que le enviaba a un tal “Mero-Mero”

Intrigado le marqué y confirmé mis sospechas.

Del otro lado de la línea se escuchó la voz del Castaño.

Soló colgué.

No había dudas ya; Facundo y el Castaño estaban operando la zona.

-¿Pero por qué incendiar la zona? –me pregunté

Al otro día busque por la mañana al Don.

Lo encontré desayunando con Facundo y el Castaño.

-Tonny, acá encontrando la solución a mis problemas… -me dijo efusivo-

Al tiempo que me daba un abrazo de caguamo, de esos a los que son adictos en este pueblo.

“El Castaño” y Facundo fueron a mi encuentro.

Nuestras miradas hablaron rápidamente.

-” ¿Qué clase de hombres seríamos si no fuésemos capaces de razonar? -Les susurré-

Un abrazo selló nuestro pacto y mi silencio.

Y pensé: “Justo cuando pensé que estaba fuera… me jalan de nuevo”.

 

 

Mi cuenta en tuiter: @soprano_tonny
Periodismo ficción