Audi, Pablo Regordete y el estiércol

La noticia me cayó como bomba.

En la radio, Malos días, anunciaba que los senadores del Partidazo pedían se investigarán las irregularidades en la instalación de la planta automotriz en el municipio de San José Chiapa,  entre ellas corruptelas y tráfico de influencias para beneficiar a empresas relacionadas con la pandilla del ex Don.

Por corrupción, tráfico de influencias, conflicto de interés y haberse chingado hasta al de los tamales, pedían  investigar a Pablo Regordete por la relación que mantiene con la empresa  Malawi, firma beneficiada por  la compañía alemana Audi.

Deje a mi nueva amante de rodillas frente al sofá y con la boca abierta.

Con los pantalones abajo grité: ¡¿Qué coños pasa!?, Si investigan a fondo al imbécil de Regordete se harán públicos todos los pinches negocios en los que estamos involucrados todos y cuando digo todos es todos.

Mi radio sonó.

Era el ex Don.

-Tonny, necesito apoyes al imbécil de Regordete, los dinosaurios piden su cabeza desde el senado.

Mi perro ladró.

Tome un bate y discretamente me asomé por la ventana.

Estaba  por lanzarme encima del inoportuno visitante cuando me encontré con la cara de Regordete.

El tipo había envejecido 10 años y bajado al menos 5 kilos en una semana que fue la última vez que lo vi.

Me explicó que si el caía caerían muchos peces gordos.

Lo tomé del brazo, lo metí a la casa y le ofrecí un whisky.

-No bebo. Pero sí me tomo una coquita sin azúcar.

Saqué la coca que me mandó hace unos días mi amigo “El Castaño”

-Es boliviana. De la mejor.

Regordete me dijo que no se refería a esa coca.

-No me refería a esa, pero bueno con ésa me conformo.

Nos sentamos a platicar de su futuro.

Le pregunté por su llegada a la dirigencia municipal de los pitufos.

-En realidad yo ya no quiero, pero hay  que apoyar al Don. Él se ha portado muy bien conmigo, tanto así que me deja hacer muchos negocios.

-¿Al Don? ¿A Tony Gallo? –pregunté

-Jajaja ¿cómo crees? El único Don para mi es Don “R” y él me envió contigo. La familia está en problemas, necesitó que me hagas un trabajito.

-Estoy puesto. ¿A quién hay que matar?

-Nada de eso. Quiero que me acompañes a ver a Ricardo Canaya.

Los dos aspiramos nuestras coquitas sin azúcar y sellamos el trato.

Lo acompañé al día siguiente.

Regordete me abrazó cuando lo tuvimos en frente y Canaya palideció.

Sacó un expediente de apenas cinco hojas.

Te manda esto Don “R”

Ahí se documentaban porquerías y corruptelas de “Lalito “que salpicaban a “Chepina”

Canaya le habló a un asistente quien apareció con 5 cajas de jabón roma con aroma a estiércol.

-Llévale esto a tu amo. Le dijo a Regordete.

Las cajas contenían pruebas del chiquero que había sido Puebla en el sexenio pasado y salpicaban a todos.

Salimos de ahí con el rabo entre las patas.

El aroma a estiércol de Regordete era insoportable.

-Invítame una coca por favor. –me dijo-

-Por supuesto.

Entramos a una tienda y pedí dos cocas sin azúcar.

-De esas no mi Tonny, de la boliviana.

Con gusto le ofrecí de mi talquera.

Y es que hay que ser empáticos con los condenados a muerte…

 

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Periodismo ficción