“Armienta y el Precioso”: Sólo se puede confiar en la sangre

Alguna vez pensé que: “Sólo se puede confiar en la sangre”.
Sin embargo no hay nada más falso que eso.

Digo esto porque he visto las imágenes en donde aparece “El payasito” Armienta al lado del PG.

Se le veía feliz, pleno, cómodo. Como si su historia en el partidazo estuviera llena de honestidad y democracia.

Recuerdo el día en que Armienta se hizo hermanito de leche del “precioso”
Una secretaria del partidazo fue la mujer que los unió.

Madre soltera, recubierta de MaryKay, con aroma a enchiladas del vip´s y siempre vestida con la misma falda verde que encumbraba un culo gordo y algo celulítico.
Mientras yo recordaba, una llamada entró a mi celular.

Era Lastiro.

-Mi Tonny, Armienta tiene un pie dentro de Los MORENOS. –me dijo eufórico-
-Hay que animarlo, aviéntale a todos los perros de la prensa para sacarlo del partido de inmediato.
-Será un placer –dijo-

Lastiro siguió hablando como si estuviera en uno de esos eventos en donde se promueve siempre con resultados de risa: “Qué se han invertido XX MDP para Mover a México” “Qué soy el mejor posicionado para la gubernatura…”

Mientras hablaba seguí recordando la mujer que hermanó al “Precioso” y a Armienta.
Cuando el “precioso” la vio por primera vez no pudo evitar sus intenciones lascivas y la invitó sin disimulo alguno a echarse unos camarones en Casa Puebla.

La mujer no dudo y con un coqueteo barato dijo: Si

-A las cinco de la tarde estará en tu oficina –Dijo Armienta-

El “precioso” se fue sintiéndose el hombre más guapo de Puebla y le ordenó al chiquilin.
-Ve a Casa Aguayo y tráeme una botellita de Coñac que me mandó mi amigo Kamel.

-¿Se la va echar? –Preguntó el chiquilin-
-¿Tu qué crees? –respondió libidinosamente –

Armienta estaba feliz y es que su secretaria sería la llave que le abriría la dirigencia del partidazo y lo sacaría de la oficina en donde sólo entregaba bastones y despensas a los jodidos.

La llevó a un vapor, le compró unas bragas en suburbia y le dijo que aspirará una línea para que aguantará un chingo.

Lastiro seguía hablando de sus planes de conquistar Puebla.

Un loro sería más prudente.

La secretaria de Armienta llegó 5 minutos antes a la cita.

Ahí con sus ojitos de japonés el “precioso” la miraba como un perro ve un trozo de carne.
Una copa de bacardi fue el preámbulo.

Unos ostiones en su concha y un enorme plato de  camarones para pelar continuaron con el flirteo.

El “precioso” no se anduvo por las ramas y fue directo al asunto.

Practicó por 5 minutos el viejo ritual del mete-saca.

La mujer le dijo.
-Eres grande.

El “precioso” se ruborizó y le respondió: Lo sé, ahora pídeme lo que quieras.
Días después el partidazo anunciaba la unción del “Lic. Armienta” a la dirigencia estatal.
En un privado el nuevo dirigente y su secretaria festejaban. Una copa de bacardi fue el preámbulo.

Unos ostiones en su concha y un enorme plato de  camarones para pelar continuaron con el flirteo…
-10 minutos duró el festejo.

El “precioso” y el “payasito” Armienta habían consumado dos cosas.

·         El dedazo en el partidazo

·         Y su hermandad a través de la secretaria.

El recuerdo y la charla de Lastiro me provocaron aburrimiento.
Sin despedirme le corte  la llamada a Lastiro y fui a tomarme una copa en una cantina de Zavaleta.

Ahí el destino hizo que me encontrará a la secretaria de Armienta.
Hoy flamante política.

Me miró, me mandó un beso y se fue moviendo su trasero insatisfecho–ya sin celulitis-
Volví a pensar en la imagen de Armienta con el PG y concluí: “No se puede confiar ni en la sangre”

 

 

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Periodismo ficción.