La Candidatura Presidencial del PAN pasa por el Estado de México

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Aunque no es el turno de Puebla para acudir a las urnas, en este 2017 los procesos electorales del Estado de México, Coahuila y Nayarit, en donde se elige gubernatura, y de Veracruz, con el que se renuevan 212 alcaldías, también están en la agenda política de los poblanos y definirán, especialmente en el Partido Acción Nacional (PAN), los derroteros hacia 2018 para el ex gobernador Rafael Moreno Valle y para su grupo detractor de El Yunque, encabezado por el impoluto -e impugnado por sus cuentas públicas- ex alcalde capitalino, Eduardo Rivera Pérez.

De estas disputas comiciales que, en conjunto suman alrededor de 19.3 millones de posibles electores, de acuerdo con la Lista Nominal del Instituto Nacional Electoral (INE), la que con más claridad involucra a los panistas de nuestra entidad es la del Estado de México.

Ahí, abiertamente las facciones morenovallista y sus adversarios dentro del PAN, locales y con presencia nacional, se juegan el prestigio o el descrédito.

También, esa elección perfilará de manera importante lo que ocurra rumbo al proceso de selección del candidato o la candidata presidencial.
Hay quienes ven en ese resultado la develación del nombre de quién será el abanderado o abanderada panista.

Los casi 11 millones de potenciales votantes, de los 84 millones que integran la Lista Nominal en el país, hacen también del Edomex, la joya de la corona.

El “laboratorio electoral“, le solían decir en los años 80, pues ahí se dibujaba, a escala estatal, lo que ocurriría un año después en la elección nacional de Presidente de la República.

Para el PAN es fundamental y definitorio el proceso en esa entidad, en donde solamente se elegirá gobernador o gobernadora.

La candidata panista, Josefina Vázquez Mota, es abiertamente contraria -y hasta beligerantemente detractora- del ex mandatario poblano.

A la vez, ahora es aliada de Ricardo Anaya Cortés, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) albiazul, enemigo también del morenovallismo.

Más por enviar un mensaje político que por sus capacidades, sumó como delegado del CEN en el Estado de México al ex alcalde de Puebla capital, Eduardo Rivera Pérez, quien distraerá su autodefensa por la larga estela de anomalías que dejó.

Al menos dejaremos de verlo victimizarse en Facebook.

Por cierto que Lalo Rivera estará literalmente en casa, pues nació en la capital de esa entidad.

Allá, él es calificado por la prensa estatal como un “abierto enemigo” de Moreno Valle.
No se equivocan.

Hasta hoy, se supone que de los nueve panistas que aspiraron a la candidatura en el Estado de México, cinco están a favor la ex secretaria de Desarrollo Social y Educación Pública del calderonismo.

Sí, pero de esos cinco ninguno tenía posibilidades.

Entre ellos están los ex alcaldes de Toluca, Juan Carlos Núñez Armas y Juan Rodolfo Sánchez Gómez, así como el ex presidente municipal de Naucalpan, José Luis Durán Reveles.

Quien se había resistido a la ola de apoyo a Vázquez Mota es el líder del llamado Grupo Tlalnepantla, diputado federal y ex alcalde de ese municipio, Ulises Ramírez Núñez.
Él, quien presentó una impugnación contra la designación directa del candidato, lo que beneficia a Vázquez Mota, es un convencido morenovallista.

Ulises Ramírez y Moreno Valle fueron de los más fuertes opositores a que el PAN contendiera en alianza con el PRD en ese estado, alianza que finalmente consiguieron abortar.

Fue hasta el pasado fin de semana que ambos aparecieron al lado de Vázquez Mota en una gira por el Estado de México, donde le levantaron la mano para sorpresa de los conocedores de las entrañas del PAN.

En este juego de los grupos y los adversarios, pareciera que el mayor reto del PAN está en mantener la unidad.

De otra manera no podrán enfrentar al tricolor y a su candidato de unidad, Alfredo del Mazo Maza, designado por dedazo desde Los Pinos, en donde vive Enrique Peña Nieto, su primo.

En este escenario, hagamos hipótesis.

Si pierde Vázquez Mota, se fortalece Moreno Valle al interior del panismo y crecerá, entonces, en su aspiración de ser candidato presidencial.

También saldría muy raspada Margarita Zavala, pues ha aparecido en la foto junto a Vázquez Mota dejando en claro que cuenta con todo el apoyo del calderonismo –o de lo que queda del calderonismo-.

La derrota de Vázquez Mota tendría también otro mensaje nocivo para la ex primera dama: no es momento de que una mujer llegue a Los Pinos. El fantasma de Hillary Clinton reviviría con gran fuerza al interior del PAN.

Si gana Josefina Vázquez Mota, entonces gana Eduardo Rivera, políticamente, aunque jurídicamente tendrá todavía muchas cuentas pendientes.

También ganaría Ricardo Anaya, pues crecerían enormemente sus posibilidades de ir como abanderado presidencial.

Pero si triunfa el PRI o incluso MORENA, el que gana es Rafael Moreno Valle, quien tendría a la mano la candidatura del PAN a la Presidencia en 2018.

Anaya y Zavala acabarían tan debilitados, que el poblano quedaría prácticamente como la única opción ganadora del panismo nacional.

El Estado de México es hoy una aduana inexorable para el PAN y sus presidenciales.
También, como vemos, un enfrentamiento especial para los poblanos.

Sí, el camino hacia Los Pinos pasa inexorable y forzosamente por el Estado de México.

gar_pro@hotmail.com

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