Cómo eliminar tus deudas de la A a la Z

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La mayoría de nosotros tenemos esa tentadora voz interna. Ya sabes bien de cual hablamos: cuando necesitas un nuevo par de zapatos, pero aún tienes que sobrevivir muchos días antes de tu siguiente quincena, pero ella te grita: “¡Cárgalo a tu tarjeta!”.

O al momento de caminar al lado de una gran oferta, sabiendo que no puedes comprar nada, y te aconseja: “¡Págalo a meses!”.

O que tus amigos planean un viaje a Tailandia y tú sólo puedes costear uno al restaurante más cercano de comida tailandesa, y te dice: “¡No dejes que se diviertan sin ti! ¡Pide un préstamo!”.

Las deudas son una realidad para la mayoría de las personas en el mundo, según el Regulador Nacional de Crédito. Poco más de 23 millones en nuestro continente, casi la mitad de la población, son consumidores activos de crédito. Tristemente, casi 11 millones no pueden costearlo.

Donde sea que te encuentres en la escala de problemas  financieros, siempre hay maneras de mejorar y eliminar tus deudas. Aquí, 26 cosas que deberías hacer para administrar mejor tu dinero este 2017.

A: Consigue un Asociado responsable

Pídele a una amiga cercana, un familiar o incluso a tu novio que estén al pendiente de tus gastos y de tus pagos mensuales. “Es fácil dejar que las cosas se salgan de control cuando eres la única enterada”, dice Damon Sivitilli, director de marketing de DebtBusters.

Si eres muy penosa para hablar con alguien cercano, busca un planeador financiero. “Es nuestro trabajo darte ayuda y consejos financieros aunque estés endeudada”.

B: Basa tu presupuesto realísticamente

Todas lo hemos escuchado, pero pocas lo hacemos. “Asignar un monto al inicio del mes te ayudará a determinar adónde va tu  dinero y en qué puedes ahorrar para pagar las deudas que tengas”, afirma Stivitilli.

La clave está en que sea un presupuesto realista. Enlista cada pequeña cantidad que sale de tu cuenta cada mes: comisiones, servicios, incluso el dinero que gastas en cafés.

¿Te cuesta trabajo hacerlo? No temas. Old Mutual tiene para ti una gran herramienta de presupuestos que puedes descargar y rellenar cada mes.

C: Recuerda: siempre al Contado

Aunque los bancos incitan a los consumidores con programas de recompensas para usar sus tarjetas de crédito, es una de las maneras más fáciles de endeudarte.

“El problema empieza cuando no puedes pagar lo que debes en tus tarjetas al final del mes. El déficit crecerá, y comenzarás a deber más y más”, afirma Sivitilli.

En lugar de eso, precarga tu tarjeta de crédito con dinero cada mes antes de empezar a despilfarrar, así tu cuenta reflejará un saldo positivo y no tendrás que correr el riesgo de tener que pagar intereses adicionales del dinero que gastaste.

Mientras sea posible evita hacer compras con las tarjetas departamentales. Si tu presupuesto está apretado a mitad del mes, pero necesitas comprar un vestido nuevo para un evento del trabajo, está bien que lo cargues ahí, pero debes cubrirlo en su totalidad, en efectivo, la siguiente quincena.

“La mayoría de las personas no se dan cuenta de que las compras con tarjetas departamentales vienen con intereses adicionales y tarifas mensuales, haciendo que un artículo sea más caro que cuando lo pagas al cash”, dice Van Heerden.

D: Consolida tu Deuda

Así que los pagos de tu deuda estudiantil te están forzando a usar tu tarjeta de crédito para comprar comida, y como ya casi alcanza su límite, tienes que utilizar las departamentales para adquirir ropa.

Te encuentras ahogada en un mar de acreedores, haciendo que los pagos de cada tarjeta sean cada vez más complicados. Aquí es cuando un préstamo de consolidación de deudas puede ser la solución.

Básicamente adquieres uno para cubrir tus préstamos pequeños, dejándote con un solo pago al mes. “Por desgracia cada vez es más difícil conseguirlos”, dice Sivitilli.

“Es probable que los grandes bancos no te ofrezcan otro si parece que estás batallando con tus deudas del momento”. Si te encuentras en una situación verdaderamente desastrosa, la consolidación puede hacerse por medio de un consejero e deudas.

E: Examínate

¿Quieres pagar con tu tarjeta de crédito? Primero pregúntate si verdaderamente lo necesitas y cómo lo llevarás a cabo. Después piensa muy bien en el impacto que tendrá en tu cuenta bancaria hacerlo cada mes o si existe una mejor manera de gastar ese dinero.

F: Cambia tu Forma de vida

No siempre tienes que gastar dinero para divertirte. “Una de las mejores maneras de reducir tus gastos es inclinarte por opciones que no cuesten un ojo de la cara o mejor si son gratuitas”, afirma Sivitilli.

Considera hacer picnics, caminatas, museos, galerías o reuniones caseras.

G: Gánate la libertad financiera

Ponte pequeñas metas para eliminar tus deudas, dice Van Heerden, así como pagar tu tarjeta de crédito en seis meses, y después usar los mismos para una cuenta de ahorros. “Tener metas no solamente te da objetivos fáciles de alcanzar, sino también previene que te sientas abrumada por lo que debes”, afirma.

H: Hazle caso a tus Hábitos

¿Eres famosa por ir a hacer el súper sin una lista y regresar con toda la tienda? ¿O compras muchas cosas que jamás usas? Mantén un ojo en tus hábitos económicos.

Cada peso que gastes de más es uno que se pudo utilizar para pagar tu deuda.

I: Invierte inteligentemente

Si tienes que endeudarte, asegúrate de que tu inversión te dé ganancias. Una casa, por ejemplo, aumentará su valor y las rentas pueden darte un ingreso. Algunos ven un carro como un bien despreciativo, pero es un medio (te lleva a la oficina).

 

J: Just do it!

Cuando tenemos que hablar de nuestra situación financiera, la negación siempre es el lugar más cómodo. Mejor enfrenta tus miedos: descubre lo que debes.

Puede que no sea tan malo como crees o puedes empezar a crear un plan de acción. Un consejero financiero suele ayudarte en este proceso.

K: OK, tranquilízate e infórmate

La deuda es una preocupación alarmante, y los derechos, reglas y condiciones de los acreedores pueden ser bastante confusas.

Primero familiarízate con los derechos que tienes como deudora: existen organizaciones oficiales que pueden asistirte en esto.

Por ejemplo, ¿sabías que un proveedor de crédito únicamente puede cargarte una comisión inicial, un interés y una transacción periódica con base en las tarifas de servicios?

Un proveedor de crédito debe, por ley, brindarte la información completa de los costos del crédito (incluyendo las tasas de intereses); la ausencia de esto puede anular el contrato. Curiosamente, que se te ‘perdone’ una deuda mayor a tres años, con la condición que el deudor no te haya contactado en ese periodo de tiempo.

Pero mejor con el objetivo de saber más, consulta a un consejero financiero.

L: Vive con tus Limitantes

¿Tienes problemas para cubrir tus deudas y ya empezaste a dejar de hacer ciertos pagos, o si estás pidiendo a amigos para pagarle a alguien más?

“Esto significa que tu ingreso no es suficiente para cubrir tus gastos básicos y lo que debes”, afirma Sivitilli.

Una de las mejores maneras para contrarrestarlo es eliminar los lujos, como ir al mani una vez a la semana o comprar café a diario.

M: Realiza los pagos Mínimos

Si no puedes pagar todo el saldo de tu tarjeta de crédito al final del mes, o no llevar a cabo los mensuales de tus tarjetas departamentales o préstamos personales, priorízate a pagar la cantidad mínima de lo que debes al principio de cada mes.

“Dejar de hacer pagos o cubrirlo con retrasos aumentarán tus intereses”, dice Sivitilli. Estos costos se acumulan con el tiempo y pueden afectar tu historial crediticio, lo cual afectará tu futuro. Si puedes, procura pagar más del mínimo. De esta manera tu deuda se terminará mucho más rápido y ahorrarás intereses.

N: Negocia las tasas y comisiones

Aunque no todos los préstamos y tasas son negociables, hay algunas que puedes evitar. “Existen compañías que suelen regatear con los bancos a tu nombre, o conseguir diferentes tarifas”, aconseja Van Heerden.

También puedes discutir una reducción de tasas con tu consejero. “Recuerda ahorrar utilizando los consejos que recibes, los cuales podrán ayudarte a largo plazo”.

O: Organiza tus comidas

¿Olvidaste tu lunch (de nuevo) y compraste algo en la cafetería de la esquina (de nuevo)? ¿Sales a comer en vez de cocinar? “Puedes ahorrar miles de pesos cada mes si planeas y cocinas todas tus comidas”, aconseja Sivitilli.

Piensa en lo que desayunas, comes y cenas cada día, y dirígete al supermercado para hacer las compras de la semana. También considera adquirir ciertos artículos a granel, pues es más barato.

P: Piensa primero en ti

Muchos se olvidan de sus planes de ahorro, incluyendo los fondos para la jubilación y el seguro médico para pagar sus deudas cada mes.

“Estos son bastante importantes para tu futuro financiero, ya que pueden ayudarte a tener un Plan B en caso de que llegues a una situación crítica o ya no puedas trabajar”, dice Sivitilli.

Asegúrate de que estos ahorros sean sacados de tu cuenta en cuanto caigan tus pagos.

Q: Hazle un Quiz a tus acreedores

“No sólo firmes en la línea punteada”, recomienda Sivitilli. “Lee los términos y condiciones para entender la compra o el préstamo”. Si el papeleo luce complicado pide ver las tasas de interés y cuánto pagarás al final de cada periodo.

Verifica si tienes cobertura, pues pue- de que ya tengas otra. Hacer las preguntas correctas suele ahorrarte mucho dinero.

R: Recompénsate por cubrir tus deudas

Lo lograste y alcanzaste a cubrirlas en seis meses. Consiéntete por haberlo hecho. Esto no significa que debas despilfarrar tu dinero o volver a gastar como loca; mejor, usa la cantidad de un pago para comprarte algo lindo.

El siguiente mes empieza a pagar tu siguiente deuda, o si ya no debes nada, comienza a ahorrar para unas vacaciones.

S: Siempre date un gusto

Zapatos, bolsas, vacaciones… Nos gusta consentirnos de vez en cuando. “Pero en lugar de cargarlo a tu tarjeta de crédito o usar un segundo préstamo para tus vacaciones, ahorra y cúbrelo en una sola exhibición”, sugiere Sivitilli.

Te sorprenderás al ver cuánto dinero ahorrarás en intereses.

T: Taclea tus fugas

El error al asignar un presupuesto es que no lo emparejamos con nuestros gastos. “Hacerlo puede ayudarte a identificar tus áreas problemáticas y ver dónde tienes fugas”, dice Sivitilli.

Van Heerden añade que es bueno hacerlo una vez por semana. “Repártelo en cuatro semanas y ve en cuáles gastas más o menos. Así podrás llevar a cabo cambios”.

U: Ubica la diferencia entre déficits buenos y malos

Las deudas se dividen en dos grupos: garantizadas y no garantizadas. “Las primeras tienen un bien ligado, como un carro o una casa que ha sido financiada por un periodo largo”, explica Sivitilli. “Esto se considera como una deuda buena porque es una inversión.

La segunda es cuando se presta dinero por un periodo corto e incluye préstamos personales y tarjetas de crédito. Este tipo tiene tasas de interés altísimas”. Identifica la tuya y enfócate en cubrirla lo antes posible.

V: Recurre a proveedores de crédito Verificados

Sólo acércate a bancos grandes, establecidos y confiables para pedir un préstamo. “No sólo te darán las mejores tasas de interés, sino que cubrirán todas las normas legales y evitarás enredarte en pagos engañosos”, afirma Sivitilli.

Pedir un préstamo a un establecimiento no registrado o pequeño (como prestamistas) puede parecer más fácil, pero no son muy seguros, y vienen con tasas exorbitantes y sólo perpetuarán tu ciclo de deudas.

W: WWW.

Deja que Internet te auxilie. Hay muchas herramientas online y apps que te pueden ayudar con tu presupuesto, a llevar registro de tus gastos, a ahorrar y a pagar más rápido todas tus deudas. Dos que recomendamos ampliamente son: 22seven.com y wally.me.

X: Usa el eXtra de dinero para pagar tus deudas más grandes

Usa cualquier ingreso adicional (un bono anual, una compensación de ingresos, un regalo) para cubrir tu deuda más grande. “Pagarle a los acreedores más importantes (aquellos con tasas de interés enormes) te ayudarán a ahorrar a largo plazo”, dice Van Heerden.

 

Y: ¿Y qué son las tasas de interés?

Enfrentémoslo: pueden ser tan confusas como cualquier relación amorosa de Taylor Swift. Explicamos rápido: existe un porcentaje del precio de tu compra que los acreedores te cobran por prestarte el dinero que no tienes.

¿Cuál es una buena tasa? El índice de crédito (10.50% al momento de impresión) es un buen punto de referencia. “Aunque existen factores dependiendo de donde lo pidas y tu historial de interés, trata de conseguir algo cercano a este porcentaje, o incluso mucho más bajo”, aconseja Van Heerden.

 

Z: Ponte en modo Zen

Las deudas pueden alterarte demasiado, sobre todo cuando ni siquiera alcanzas a cubrir el día a día. Pero no dejes que esto te hunda. Debes saber que no estás sola y que hay profesionales dispuestos a ayudarte, sobre todo si ya no puedes ni dormir.

 

 

 

COSMOPOLITAN

 

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