De la redes a la calle: La otra cara de la iglesa

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Todo comenzó muy rápido y con ganas de cambio, en nuestras primeras reuniones se hablaba de hacer algo y dejar un poco a lado las redes sociales, puesto que el solo compartir en nuestros perfiles los problemas ya no era suficiente, nunca ha sido suficiente. Fue un golpe bajo para todos nosotros el darnos cuenta que la iglesia, nuestra iglesia había hecho el llamado a los católicos para salir a las calles a marchar a favor de “la familia natural”. Pero la iglesia la hacemos todos, porque todos somos la iglesia y desde un punto de vista mas teológico y basándonos en el Dios de Jesús quisimos partir.

Una idea llevaba a la otra y aunque muchas veces como grupo dudamos la pertinencia de nuestras acciones, también sabíamos que lo que hacíamos era lo correcto, que era momento de alzar la voz y que esta vez nos tocaba a nosotros hacerlo. Después de varios cambios de planes, de juntas, de superar miedos, de mucho pensar, trabajar, discernir y acompañarnos unos a otros teníamos un plan, sabíamos que queríamos hacer y como lo haríamos.

El tiempo paso rápido y el día había llegado, debo admitir que la noche antes de la marcha no la pase muy bien, el solo pensar en todo lo que podía salir mal me aterraba y me aterraba más la idea de que no solo me pasaría a mi sino también a algunas de las personas que mas amo, porque para mi suerte o desventaja estarían ahí conmigo. Igualmente entusiastas, con miedo, incertidumbre y ganas de mostrar otra cara de lo que también es la iglesia nos reunimos listos para en cualquier momento salir a las calles y mostrar las mantas que habíamos preparado el día anterior. “La sabiduría que viene de arriba es ante todo, recta y pacifica capaz de comprender a los demás y aceptarlos” Santiago 3, 17 . CatolicxsPorLaDiversidadFamiliar. “Dios habla en los que luchas por los derechos humanos”

 

En silencio, sin responder y sin caer en provocaciones, estas fueron nuestras indicaciones y así abrimos a media marcha “a favor de la familia” nuestro mensaje. Fue una experiencia única, al principio con diría mi papa “con los huevos bien puestos y es su lugar”, dejando todas las preocupaciones a un lado comenzamos a ver como mares de personas caminaban. Y si paso de todo, “De norte a sur de este a oeste, defiende la familia cueste lo que cueste”, “Mama y papa familia natural”, “Rifle, cañón y escopeta, rifle cañón y escopeta, a la familia se le respeta” estas consignas se escuchaban una y otra vez. Caras de desconcierto y cese en los gritos de las mismas se escuchaba cuando se topaban con nosotros mientras marchaban, luego venían gritos con más fuerza, como intentando echarnos en cara lo que pensaban, como si gritando más fuerte nos fueran a hacer cambiar de opinión. También hubo quien al pasar nos aplaudía el estar ahí y nos mostraba pulgares arriba, había quien no sabia ni a que iba y hubo quien decidió unirse y se paro a nuestro lado en silencio. Había cartulinas con mensajes que no solo iban en contra de la diversidad familiar, sino que también aplastaban a la mujer y su “papel” en la familia, cosas como “papa—> cabeza, mama—>corazón” y “el lugar de la mujer es en su casa criando a sus hijos” no faltaron. Hubo una mujer que se acerco a nosotros, a decirnos una y otra vez q nos mandaba bendiciones, que le pedía al espíritu santo que se presentara ante nosotros, nos lo decía a todos, pero el constante contacto visual que tuvo conmigo al decirnos esto con tanta euforia me hizo temblar, no por lo que me dijera sino por lo que me hizo sentir. Esa mujer me permito sentirla, y a pesar de que no nos insulto y solo pedía a Dios que nos ayudara a “ver las cosas con claridad” sentía el rechazo y coraje con el que decía todo esto, y muy lejos de poder agradecerle sus bendiciones me sentí mas como en medio de un exorcismo, di un paso para atrás y fue reconfortante sentir entonces a una de mis compañeras, que si bien no éramos muchos sabia que estábamos ahí juntos.

Termino todo tan rápido que no pude creer que ese hubiese sido nuestro trabajo de las ultimas semanas. Guardamos las mantas nos reunimos todos y fuga, esperando que nada nos pasara calles adelante. Agradecimos a quienes estuvieron ahí con nosotros, ayudándonos y apoyándonos, fue en verdad reconfortante el saber que había más personas que se nos habían unido y que vieron por nosotros y nuestro bienestar como si nos conociéramos desde hace tiempo, caras que hasta ese día conocí y que aunque no tienen nombre en mi cabeza si un lugar en mi corazón.

Y bueno esto es lo que sucedió el día de la marcha, y si, me quedo contenta por haber tenido la oportunidad de defender en lo que creo, de intentar mover conciencias que nos lleven a un mundo donde el respeto y la inclusión sean cosa de todos y no solo de algunos, me siento satisfecha por no quedarme solo en el quejarme desde mi casa, o desde una publicación de Facebook. Gracias a todos los que nos ayudaron, se preocuparon, se hicieron presentes y nos cuidaron y sobre todo gracias a quienes fueron parte de este día.

 

Orgullosamente Mexicana. Actualmente Estudiante de Arte Contemporáneo en la IBERO Puebla.
Twitter:@Eva_paty31

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