Ahora es Colombia quien rebasa

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México y Colombia eran más o menos similares al inicio de los sesenta, un periodo bastante bueno para la economía mexicana: tasas de crecimiento superiores al 4% anual y un PIB per cápita más elevado que el de Colombia que, dicho sea de paso, era un país más inmaduro en su desarrollo económico y amenazado con sus incipientes luchas en contra de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia.

 

Apuntaremos brevemente que los orígenes de las FARC son previos anteriores a 1964, año en la que el presidente Guillermo León optó por atacar Marquetalia, lugar donde se refugiaban un grupo de “liberales” y comunistas que habían declarado varias ciudades como repúblicas independientes.

Inicialmente la causa que perseguían las FARC eran la autodefensa, para  la década de los 80´s el narcotráfico fue su actividad principal; asesinando civiles, miembros del gobierno y personal de las fuerzas armadas, secuestrando y llevando a cabo actos terroristas, causando así un número considerable de decesos entre la población civil.

 

Cincuenta años después, las cartas aún no se han se han invertido pero Colombia ha sentado ya las bases para ser una nación ordenada. El más reciente acontecimiento en el que se llegaron acuerdos de paz entre el Estado colombiano y las FARC da pie a que el país sudamericano pueda ya sin ese lastre iniciar su camino hacia el desarrollo con una base industrial, empresas serias y una alta inversión extranjera que le permita dar ese salto que solo los países asiáticos, con excepción de Chile, han logrado.

La pregunta obvia, ¿por qué ellos sí y nosotros no? Habría diversas teorías, desde la cultural como lo afirmó el presidente EPN hasta las económicas criticando el modelo liberal económico, sin embargo, su liderazgo ha sido una constante y una característica distintiva. Sus atinados movimientos antes las crisis financieras (muy recurrentes en AL) pueden ser ejemplificativas, Colombia atendió los desajustes fiscales (muy parecidos a los de México), hizo frente a los problemas siempre con decisión firme pero sobretodo, tuvieron claridad. En México hemos logrado la alternancia pero sin lograr los grandes cambios esperados, para colmo, regresamos a una administración que pensando era el país que gobernó por varias décadas aplicó un modelo de gobierno basado en la simulación y el endeudamiento público.

Confiemos en la nueva oportunidad que tendremos en 2018 en la que la alternancia se ve muy probable, el nuevo dirigente tenga la decisión y mano firme para lograr tomar el rumbo que en este sexenio se perdió.

 

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