Jefe tóxico, culpable de 80% de renuncias y fugas de talento

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Fotografía: La infomación

Tener o trabajar bajo las órdenes de un jefe tóxico es un mal que acaba con 40% de la productividad de las empresas, es causa de 80% de las renuncias y es culpable de la fuga de talentos en decenas de compañías.

Lo peor, advierten los especialistas, es que dichos personajes tienen la capacidad de contagiar o enfermar a sus equipos de trabajo y reducir las capacidades de áreas completas de una empresa, lo cual cancela las metas y proyectos de la organización a la que pertenecen.

¿Cómo saber si tengo un jefe tóxico? 

Un análisis publicado por Mesa Consultores, una firma dedicada a procesos de transformación organizacional, reportó que tener un jefe que no sabe ser jefe se distingue por:
• Falta de liderazgo,
• No sabe escuchar y no comunica.
• Sólo mandan y alzan la voz.
• No saben trabajar en equipo
• Esperan que los subordinados digan “entendido” sin repelar.
• Culpan de sus errores a los demás.
• Y si se cumple una meta o existe un logro importante en la empresa, se cuelgan “la medallita”.

De acuerdo a esta firma, este tipo de directivos aplican un sistema de liderazgo viejo, basado en la autoridad, imposición, miedo y en frases como “yo tengo el poder” y “así se hacen las cosas, porque yo lo digo”.
Y por si fuera poco, apunta el reporte, esperan que sus colaboradores respondan: “Todo está bien” y “no hay ninguna duda”.

Ranking de los más tóxicos

La especialista en recursos humanos Sonia Muriel en su artículo ¿Qué tipo de jefe tóxico conoces? yTrabajando.com revelaron que, por sus características existe casi una decena de jefes tóxicos y entre ellos destacan:

1. El perezoso
Es aquel que se pasa toda la semana en Facebook, haciendo compras, hablando por teléfono y comentando historias personales de sus proyectos y planes de viajes. Pero cuando llega la hora de hacer un informe, entra en pánico y se lo encarga a su equipo, cueste lo que cueste.

2. El jefe veleta
Este personaje cambia de decisión según la dirección del aire, contexto, persona o tema en cuestión. Es imposible que piense lo mismo si le preguntas varias veces por un tema y no recuerda lo que dijo ni lo que pensaba.

3. El abusador
Ya finalizaste la jornada laboral y has cumplido con todas tus labores al 100%; todos los e-mailsfueron contestados y podrás irte a la hora de salida. Sin embargo, justo cuando estás por apagar la computadora, te dice que hay que terminar un informe y que urgente para hoy mismo.

4. El paternalista 

Trata a sus empleados como hijos. Es muy querido pero no ayuda a desarrollar la autonomía, proactividad y talentos naturales, lo cual termina por limitar o cancelar el desarrollo profesional de las personas que cobija.

5. El Sr. Burns
Más que un jefe, tiene características militares; piensa que los demás deben acatar las órdenes y no cuestionarlas. Suele olvidar los nombres de su equipo y se preocupa poco o nada de su integridad.
También es ególatra y no muestra interés alguno por las personas. Además, habitualmente se lleva todo el crédito por los logros y no reconoce el de los demás. Ante un fracaso o error, culpa a su equipo.

6. El ventilador
Tiene una habilidad innata para dispersar las responsabilidades, problemas y malos resultados entre todos los que le rodean. Siempre encuentra un chivo expiatorio cuando mete la pata.

7. El vividor
Se mueve como un parásito del trabajo ajeno. Su jornada consiste en asistir a reuniones y hacer que parezca que está laborando.

8. Jekyll y Hyde
Puede pasar de ser el jefe más encantador del mundo, quien se sabe la fecha de cumpleaños de sus empleados, a una persona perversa que vocifera, genera miedo, estresa y agota a los empleados que están a su cargo.

9. Peter Pan
Vive en un mundo de fantasía. Es posible que en los pasillos se libre una verdadera batalla campal, pero cuando le preguntan cómo van las cosas, responde: “Todo va genial” y “la gente es feliz”.

Tips para negociar
• Platica con tu jefe o superior
. Haz una cita, dile cómo te sientes y lo importante que es recibir retroalimentación de su parte. Evita el tono de reclamo.
• Reúne pruebas
. Si él considera que no haces bien tus tareas, elabora un informe o estatus semanal acerca de todas tus actividades y metas cumplidas.
• Nada personal. 
Cuando haya comentarios negativos, busca un espacio para mostrarle tus logros. Separa las emociones del trabajo; ¡no te tomes nada personal!
• Se vale renunciar
. Evalúa si tu puesto responde a tus metas profesionales, eco­nómi­cas y per­sonales. Analiza; si la relación laboral es mala, se vale renunciar.

Fuente: Publimetro.

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