España a segunda vuelta

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Este fin de semana se llevaron a cabo las elecciones autonómicas en España, donde se pusieron en juego 150 escaños, 75 para Galicia y 75 para el País Vasco. De manera general se dividieron en tres tercios, uno se lo llevó el Partido Popular (PP), otro tercio se lo adjudicó la izquierda con el Partido Socialista Obrero Español y Podemos mientras que el resto se quedó en partidos nacionalistas.

 

Los resultados revelaron lo que en España sigue ocurriendo, están prefiriendo al Partido Popular, con lo que Mariano Rajoy se lleva de nueva cuenta una victoria electoral, y esto podría legitimar un próximo gobierno, el cual no tiene el soporte de la oposición a pesar de estos triunfos.

 

Sin duda quienes salen peor parados es la izquierda, que no pueden ponerse de acuerdo entre Pedro Sánchez por el PSOE y Pablo Iglesias en Podemos, esto se vio nuevamente reflejado en las urnas.

 

Una lectura que se le puede dar a los resultados de las autonómicas del 25-S es que los ciudadanos votaron por la continuidad política como condición de la estabilidad, ya que a más de un año sin gobierno, parece ser que los gallegos y los vascos les dieron otra lección a los partidos de izquierda.

 

Recordemos que no se puede instaurar un gobierno por no contar con la mayoría parlamentaria y Mariano Rajoy se encuentra a muy pocos votos de la ceremonia de investidura, con la que podría encabezar el gobierno español; asimismo también Pedro Sánchez tuvo la oportunidad de ser el Jefe de Gobierno español; sin embargo, la poca habilidad política para acordar con las demás fuerzas de izquierda, no permitieron al Secretario General del PSOE ser el presidente.

 

Tal vez hoy, las diferentes partidos españoles puedan tener un acercamiento y apoyar a Mariano Rajoy, quien podría alcanzar la legitimad por la vía de los resultados electorales ya que la izquierda sigue sin presentarse como la opción necesaria para lograr un cambio en España.

 

La moneda de cambio podría ser una reforma electoral en términos de segunda vuelta, o donde puedan convivir más de dos partidos, ya que el bipartidismo que se tenía en España ya no va a volver, la pluralidad y las diferentes ideologías que conviven en una democracia no pueden atenerse a una democracia parlamentaria anacrónica.

 

En México vivimos este problema en 2006, donde la diferencia entre los primeros dos candidatos fue apenas de más de 200 mil votos, lo que ocasionó un problema postelectoral y con un presidente que inició con un bajo nivel de legitimidad. Parece ser que el término de “segunda vuelta” debe ser valorado no sólo en España sino también en México y evitar conflictos postelectorales.

 

Si en el sistema electoral español existiera la segunda vuelta, los partidos, la clase política y la sociedad de ese país ya se hubieran ahorrado tiempo y desgaste innecesarios sobre todo en épocas de crisis como la que viven.

 

 

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