El acuerdo transpacífico en duda

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El fin de semana pasado se dieron protestas en diferentes ciudades de Alemania, por la postura del gobierno alemán y de la Unión Europea (UE) a consecuencia de la firma de los tratados de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) con los Estados Unidos y el acuerdo económico y comercial global con Canadá (CETA), tratados que se encuentran en negociaciones desde 2013.

Ambos acuerdos fueron filtrados al público por Wikileaks y Greenpeace, y tratan de negociaciones para disminuir los aranceles y fomentar la inversión en ambas regiones. A pesar del secretismo con el que se han manejado ambos tratados; se da a conocer un nuevo acuerdo el Trade in Services Agreement (TiSA) que lo estarían firmado 50 países y que sería de beneficio para las multinacionales.

Lo que implicaría aprobar estos acuerdos comerciales sería de beneficio a empresas estadounidenses ya que las medidas de calidad y prohibición de sustancias por la UE se verían disminuidas, y con ello podrían incursionar en el mercado europeo. Las restricciones europeas son más estrictas en lo que refiere a alimentos, cosméticos y pesticidas.

La sociedad europea en general, se encuentra en desacuerdo por algún tipo de convenio que firme la UE, sobre todo en Alemania, donde la principal promotora es su canciller Angela Merkel, quien tiene la esperanza consolidar esa firma con EEUU, antes de que termine el periodo del presidente estadounidense Barack Obama.

La incertidumbre de las elecciones en EEUU ha acelerado las negociaciones, ya que no pueden dejar los acuerdos a la suerte de la democracia. Un eventual triunfo de Donald Trump pondría en riesgo el futuro de estos y otros acuerdos comerciales, ya que el candidato republicano ha manifestado su preferencia por acuerdos bilaterales, en los cuales piensa que EU podría tener mayor margen de negociación.

Por ello la importancia de estas movilizaciones ya que la sociedad europea esta mejor informada de las consecuencias que pueden traer en contra de sus intereses como nación. Ante esto más de 250 mil personas salieron a  las calles, exigiendo hacer respetar sus derechos ya que de aprobarse, se verían afectados en en temas como, su calidad de vida, alimentación y medio ambiente.

Como lo manifestó el diario El País en una editorial “El TTIP se ha convertido en un gran catalizador del malestar generado por la globalización incompleta y asimétrica”. Tal vez México debería repensar su estrategia de apertura comercial ante la posibilidad de que el TTIP no logré  consolidarse, por un lado derivado de los tiempos electorales de los diferentes países y por otro la reacción de las economías europeas que dudan sobre los beneficios del tratado y su viabilidad. Aunado a esto el escenario mundial se encuentra en un proceso de recomposición, donde países y economías emergentes como las que integran el BRICS  en alianza con dos potencias como lo son China y Rusia, juegan sus cartas para no ser desplazadas del comercio mundial y avasalladas por las grandes corporaciones. Sin duda el desenlace de esta historia dará más que comentar, sobre todo porque como lo dice el editorial de el diario El País, el desarrollo asimétrico de las economías es una constante en el actual proceso de globalización y la economía mexicana no pasa por su mejor momento y por las proyecciones que se tienen en los próximos años, la sola firma de tratados comerciales no garantizan una mejoría en el nivel de vida de nuestra población o una recuperación del crecimiento económico.

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